BRONCA EN LA POLICIA EN
FRANCIA
La Policía Nacional Francesa
atraviesa una crisis desconocida desde 2001 cuando policías y gendarmes habían
marchado para reclamar después del asesinato de dos policías a mano de
criminales reincidentes.
Los atentados islamistas y los
varios planes anti-terroristas se tradujeron por más horas de trabajo para los
policías, que tuvieron que renunciar a descansos y vacaciones. Si no fuera lo
suficiente durante los primeros meses del año Paris y las principales ciudades
de Francia conocieron una seguidilla de marchas y manifestaciones, contra una
reforma de la legislación laboral, que sistemáticamente llevaron a enfrentamientos
duros con las FF.SS. Las consignas limitando el uso de los equipos adecuados
como camiones hidrantes, provocaron muchos heridos en las filas de las FF.SS. Además,
a pesar de haber proclamado el estado de emergencia, el gobierno permitió que
un movimiento izquierdista llamado “Noche de Pie” ocupa durante semanas la
Plaza de la Republica en Paris, lo que llevo también, casi diariamente, a
ataques violentos contra policías.
Mientras tanto no aflojo la
delincuencia común, especialmente en los barrios periféricos de las grandes
ciudades, donde existen – a pesar de las denegaciones de los gobiernos de turno
- zonas escapando a la Ley de la República. Eso se tradujo por un número
creciente de policías heridos.
Estos últimos días dos hechos
fueron las chispas que prendieron el polvorín. El 8/10 en Viry Chatillon, una
ciudad al Oeste de Paris, 4 policías, en 2 móviles, que custodiaban una cámara
de video-vigilancia, fueron atacados a piedrazos y bombas molotov y dos
resultaron heridos de gravedad, sufriendo quemaduras. Uno de ellos, un agente
de 28 años, todavía está internado en terapia intensiva. Para sumar a la indignación
policial, el ministro del interior denuncio los hechos, pero calificando los
autores del ataque de “sauvageons” lo que podría traducirse de “pendejos”, tratándose
claramente de un intento de homicidio el término no pareció el más adecuado.
Una semana después en Mantes la
Jolie, otra ciudad lindera de París, policías respondiendo a un llamado al 911,
cayeron en una emboscada, y, atacados por unos cientos delincuentes, se
salvaron de milagro. Para calentar aún más el ambiente aparecieron en la
universidad de la Sorbonne pintadas diciendo “un bueno policía es un policía
muerto”
Frente a esta situación unos 500
efectivos policiales, auto-convocados por las redes sociales, se juntaron en la
noche del 17 al 18/10, en el Arco de Triunfo en Paris, y por media hora, interrumpieron
el tránsito en la Avda. de los Champs Elysées con móviles policiales, sirenas y
balizas prendidas. Lo que provoco pánico en el ministerio del interior que hizo
cortar la Avda. Marigny llevando al ministerio, temiendo que los manifestantes
lleguen hasta el lugar. Tales actos son prohibidos de por ley, los policías sometidos
a una “obligación de reserva” no pueden manifestar ni hacer huelga”. Por lo
cual el director general de la Policía Nacional – un funcionario – pidió una
investigación de Asuntos Internos, prometiendo sanciones.
La noche siguiente se produjeron
hechos similares, no solo en Paris, sino en otras ciudades, y en Viry Chatillon,
donde el mismo director general de la policía había ido para tratar de desamorzar
la crisis. A su salida de la jefatura de policía fue abucheado por efectivos
policiales.
Estos movimientos escapan a los
gremios policiales, son reacciones espontaneas que traducen la bronca de los
policías.
No solo denuncian las violencias
que tienen que soportar sino su inquietud frente a la delicuescencia de la
sociedad. Denuncian el desorden en el cual se esta hundiendo inexorablemente el
país. Siendo los defensores de la Sociedad, son las primeras víctimas de la
violencia, pero ven como esta violencia se difunde como un cáncer que carcoma a
todo el país.
Seguramente, efectivos
insuficientes, equipos obsoletos, inadecuados y en número insuficiente, afectan
el ánimo de los policiales. Pero no son problemas nuevos y siempre los
efectivos policiales se habían previamente acomodados de tales situaciones.
Pero hoy la crisis es más profunda, y eso los policiales han podido verlo a lo
largo de los años. Espectadores impotentes de un laxismo institucionalizado y
de una incompetencia soberbia que están llevando el país al caos.
Y esta situación no se va a resolver
reclutando nuevos policiales – aunque sea necesario – tampoco distribuyendo
nuevos equipos.
Eso es el verdadero mensaje que
quieren transmitir los policías – y los gendarmes que sufren la misma situación
– Están pidiendo lideres valientes, que dejan de llorar y organizar ceremonias
conmemorativas a cada evento trágico, sino que sepan tomar medidas a las altura
de las circunstancias. Están pidiendo políticas de seguridad, políticas penales
y migratorias realistas y eficaces, capaces de mantener el orden público en el
país, y preservar la vida y los bienes de los ciudadanos.
Están pidiendo decisiones para
luchar realmente – más allá de los discursos – contra los terroristas, los
criminales y todos los que apuntan a la desaparición del país como esta. No
quieren más ser enviados inútilmente, y desarmados al frente. Reclaman el
respaldo de las autoridades – más allá de los discursos – y el fin del
garantismo judicial que privilegia el delincuente frente a la víctima y al
policía.
La situación es muy grave, las
FF.SS. pagan el precio de varios años de negligencias culpables, de
incompetencia flagrante, de una ideología sectaria. El drama es que pocos de
los políticos candidatos a las más altas funciones del estado – las elecciones
presidenciales de mayo 2017 - parecen haberse enterado de la gravedad de la
crisis.
Este llamado de atención de los
policías debe tomarse en serio. Quizás sea uno de los últimos, antes de que la
situación degenere de manera definitiva en Francia. Si nos están escuchados,
grande seria el riesgo que se produzca lo, que cada vez más políticos y
responsables se animan a contemplar, una guerra civil.
Serge
Leteur
19/10/2016