La primera pregunta que surge de inmediato
es: si el precio que pagó Estados Unidos al intervenir en Irak fue por el bien
de los iraquíes o por la defensa de los intereses geopolíticos y
geoestratégicos tanto de Estados Unidos como de Israel.
Si bien es cierto, Estados Unidos ha “invertido” o mejor dicho, ha tirado al tacho de la basura una cantidad enorme de dólares y ha dejado a más de 30.000 de sus ciudadanos con secuelas de problemas psíquicos e invalidez, además de más de 4.500 muertos sólo de las fuerzas regulares, porque los llamados contratistas también han sufrido la muerte de muchos de ellos sin que hasta aquí se considere la publicación de una estadística real. Irak ha sufrido pérdidas enormes tanto en la vida de sus habitantes como en la destrucción de su infraestructura. Además el costo económico alcanzó cifras astronómicas: 740.000.000.000 de dólares.
Si bien es cierto, Estados Unidos ha “invertido” o mejor dicho, ha tirado al tacho de la basura una cantidad enorme de dólares y ha dejado a más de 30.000 de sus ciudadanos con secuelas de problemas psíquicos e invalidez, además de más de 4.500 muertos sólo de las fuerzas regulares, porque los llamados contratistas también han sufrido la muerte de muchos de ellos sin que hasta aquí se considere la publicación de una estadística real. Irak ha sufrido pérdidas enormes tanto en la vida de sus habitantes como en la destrucción de su infraestructura. Además el costo económico alcanzó cifras astronómicas: 740.000.000.000 de dólares.
A ver si tomamos conciencia; con ese
dinero se podría haber construido hogares a todos los niños que viven hoy en
las calles sin padres y sin ayuda social en todo el mundo, más miles de
escuelas y miles de hospitales en todo el planeta. Pero el dominio geopolítico
de los magnates y políticos norteamericanos está siempre como un privilegio
alejado de toda consideración moral.
Obama, en su discurso dice que Bush llevó
a Estados Unidos a la guerra “por amor a su patria”, lo que es una falacia a
todas luces. Amor al dinero y amor al poder mundial habría sido más acertado
decir. Los que piensan que Obama está por la paz en Oriente Medio se equivocan
de plano. La única paz aceptable para los presidentes de Estados Unidos es en
la que salgan vencedores y con mayor poder que antes. Terminar el empleo de las
fuerzas de choque norteamericanas no implica el fin de la guerra. Por lo
contrario, ahora viene el ajuste de cuentas con los que apoyaron a Estados
Unidos.
Y,
¿cuál ha sido el precio que ha tenido que pagar Irak por la guerra de Bush que
ha durado siete años? De haber sido un país con una vida relativamente
aceptable, pasó a ser un país miserable, lleno de tumbas donde yacen muchos
niños y mujeres que fueron sólo amas de casa, una enorme multitud de inválidos
de los dos sexos y de todas las edades, cesantes, corrupción, sufrimiento
general y odio étnico que ha alcanzado volúmenes increíbles.
Como dicen algunos de los periodistas, la
intervención de Estados Unidos ha tenido como resultado que Irak ha retrocedido
a la era preindustrial. Es un país económicamente arruinado y lleno de
escombros. Lo que se destaca de las nuevas construcciones son las altas
murallas y bloques de cemento que erigió el ejército norteamericano para la
defensa de sus fuertes y acantonamientos, que quedarán como monumento a la
estupidez de la geopolítica de dominación norteamericana.
Bagdad, la capital de Irak, que una vez
fue un centro de la cultura árabe y que en el pasado desempeñó un papel
importante en la cultura antigua de la época anterior al mahometanismo, es hoy
en día una ciudad en ruinas, con una pobreza extrema. La destrucción de Bagdad
y la ocupación norteamericana, en cierta forma, puede ser comparada con la ocupación
de Palestina por las fuerzas judías después de la guerra de 1948, la nakba,
como llaman los árabes y los palestinos a esa horrible tragedia. La solidaridad
de Irak hacia la causa Palestina fue una de las razones por las que fue
invadido y en eso jugó un rol importante el lobby judío de Estados Unidos.
Sadam fue acusado, entre otras cosas, de
ayudar a los extremistas y a terroristas palestinos. Se inventó la existencia
de armas de destrucción masiva para lograr el apoyo masivo de la población norteamericana,
armas que nunca existieron y en el caso del gas mostaza proporcionado por
varias empresas norteamericanas con el apoyo de su gobierno para masacrar a los
pueblos kurdo e iraní, ya no estaban en uso y Sadam carecía de los medios para
utilizar esas armas.
Ese Irak que en una época, durante Sadam,
era un apoyo a la causa Palestina y tenía un gran peso político en la zona, hoy
es un país en ruinas, con cientos de miles de sus ciudadanos viviendo como
refugiados en los países vecinos, viviendo en la miseria. Además, tal vez más
de un millón de muertos, digo tal vez, porque nadie conoce las cifras exactas
de la gente que por causa de la guerra, directa o indirectamente, perdió la
vida y todavía la lucha sectaria que se desató después de la invasión sigue
provocando la muerte de civiles, especialmente, de gente pobre y sin recursos.
En verdad, Estados Unidos se retira
después de dejar un país en la ruina y en la más triste de las miserias humanas
que puede pensarse. Además, mucho más dividido que lo era en la época anterior
a la guerra. Las guerras étnicas y religiosas siguen adelante produciendo
cientos de muertos y cientos o miles de heridos e inválidos mensualmente. Hace
pocos días, solamente, sesenta aspirantes al ejército iraquí del gobierno pro norteamericano
fueron muertos por un hombre bomba. Al-Kaeda, una organización que no existía
en Irak antes de la guerra, ahora está asentada en el país y por lo que se
puede observar, vivita y coleando. Es fuerte y organizada y a pesar de las
fracciones sunitas que apoyaron a los norteamericanos, está allí y es una
amenaza al nuevo gobierno que, por lo demás, está sin conformarse debido a la
dispersión y los intereses contrapuestos que existen entre todas las fracciones,
sin que la presión de Estados Unidos para que se conforme, sirva para algo.
El “Nuevo Amanecer” que llama Obama a la
operación de abandonar del todo a Irak en el 2011, es un “Amanecer Negro”, sin
un poquito de luz que provoque tranquilidad a las fracciones que se disputarán
el poder de ese país, en especial, el derecho a explotar los yacimientos
petrolíferos. Si antes de la guerra Irak era un país fraccionado entre sunitas,
chiítas y kurdos, ahora además de ese fraccionamiento están los que apoyan a
Irán, los de Al-Kaeda y los pronorteamericanos, que poco a poco irán
disminuyendo a pesar de la inversión norteamericana en sueldos a los
combatientes sunitas como una forma de comprar su apoyo.
Dice también Obama que ahora dejan un país
soberano e independiente. Esa idea produce una risa amarga. Pero, acaso durante
la época de Sadam ¿no era independiente y soberano? A la legua se puede ver que
si antes no lo era, ahora con mucha razón es un país dependiente de los
norteamericanos y con una soberanía cuestionada.
En verdad, los norteamericanos hicieron un
buen trabajo en Irak. Destruyeron a un país en desarrollo y lo transformaron en
un país cercano a la edad paleolítica. ¡Buena tarea han hecho! A los iraquíes
sólo les falta agradecer eternamente a Bush y a sus secuaces de todos los
pelajes, que se han enriquecido con la guerra, y por el hambre y la miseria en
que han quedado. Y que no se diga que son malagradecidos. Tal vez eso lo entiende
Obama. A veces, parece que ese señor vive sumergido en otra realidad que
corresponde a otra galaxia.
Queda una sensación de amargura por la
cobardía moral de muchos gobiernos árabes que de una u otra forma apoyaron la
guerra de Bush (y también de Israel, porque ellos participaron indirectamente
en la destrucción de Irak, como ahora desean hacerlo con Irán, pero ese es un
hueso muchos más duro de roer. El Irak que era un país fuerte y en desarrollo
ya no existe más. Tal vez se divida en tres partes irreconciliables (kurdos,
chiítas y sunitas) y la estabilidad de esa zona que, que se encontraba en
desequilibrio, desde que los judíos invadieron Palestina, ahora está más lejos
que nunca. El Oriente Medio es la zona del planeta más desequilibrada y con más
guerras desde que llegaron los judíos de Europa. Tenemos gobiernos que
aparentan equilibrio en base a la represión de su gente como el de Egipto, por
ejemplo. El día en que Mubarak desaparezca, puede surgir un nuevo día, si es
que surge una verdadera democracia en Egipto y que contribuya a la unidad de la
nación árabe, tan necesaria para esa estabilidad de ese país y de Oriente Medio
que se ve muy lejana.
¿Qué ha de pasar en Irak, con un gobierno
inexistente hace ya más de seis meses? ¿Cuánto tiempo le queda al gobernante
impuesto por Estados Unidos? En todo caso, está cada día más separado de su
pueblo y se mantendrá el tiempo que Estados Unidos tenga esa guardia pretoriana
de 50.000 soldados que quedan allí, estacionados, cumpliendo los objetivos
geopolíticos de ellos y no para demostrar que son buenas personas y solidarias.
Los geopolíticos judíos de Israel y del lobby de los norteamericanos, más los
perritos falderos que apoyaron la invasión de Irak, tiene ahora bajo su mira a
Irán. Claro está que se dan cuenta de que el riesgo de una intervención es
mucho mayor y no se encuentran seguros de una victoria, a menos que sea una
victoria pírrica para Israel y sus aliados directos o indirectos en Oriente
Medio. Espero que no se llegue a producir esa aventura. Costaría muchísimas
vidas y ¡no sólo de los iraníes!
03-08-2012