LA HIPOCRESIA COMO
SUSTENTO POLITICO
Continuamente polemizamos con
liberales acerca de la crisis actual; se nos hace imposible el debate cuando
los obnubila la hipocresía.
Primero; se nos acusa de buscar
responsables externos, ver conspiraciones por doquier y creer que somos
importantes en un mundo globalizado.
Jamás hemos dejado de reconocer la
colaboración de los personeros locales; pero es imposible conversar si no
reconocemos que estamos bajo la órbita de un imperio; que cada organismo
internacional cumple una función en el esquema globalizador. Hay dos hechos,
bien demostrativos y documentados, que ilustran perfectamente. Uno es cuando el
Dr. Julio Herrera y Obes, respondía, en 1890, a un amigo que le preguntaba como
se sentía luego de su acceso a la presidencia del Uruguay; respondió, como el gerente de una gran estancia cuyo
directorio está en Londres. El otro es la presentación ante el Príncipe de
Gales, del vicepresidente argentino Julio Roca (h) en su visita para la firma
del tratado por las carnes; quien al dar la mano manifiesta que la Argentina es una por-ción del Imperio
Británico.
Podemos tener diferentes puntos de
vista, pero no negar la realidad. Esto es así desde 1822, al regresar
Rivadavia de su estadía en Inglaterra. Para esa época se firma el empréstito
con la Baring Brothers por un millón de libras, de los cuales solo ingresaron
140.000 en letras de tesorería (14%). Para ese tiempo todo el continente firmó
empréstitos, pero le dieron en metálico entre el 75 a 85%; la Argentina fue el
único que lo hizo con la Baring; empresa vinculada directamente con la corona
Británica. El primitivo Banco Nacional y el actual Banco Central se crearon por
instrucciones y a la medida de Inglaterra. Los sucesivos bloqueos al Río de la
Plata; las siete invasiones; la década infame; la Guerra de la Triple Alianza
financiada por la Baring y la Banca Rochild durante la cual el embajador inglés
participaba de las reuniones de gabinete de Mitre. El accionar de La Forestal
durante sesenta y tres años, los hechos de la Patagonia o de la fábrica Vasena
son demasiado evidentes para hacerse el distraído.
Luego de la segunda guerra alguien
puede negar la influencia norteamericana en el derrocamiento de Perón, o de
Frondizi o en los golpes militares de los ´70 en Latinoamérica?.
En cuanto a la persecución de la
Argentina; han convertido a la séptima potencia mundial, líder cultural y
tecnológico de América Latina en un clásico país del tercer mundo con todas
sus miserias y seriamente comprometido el futuro. Se produjo durante el
período de mayor presión imperial; que casualidad.
Segundo; continuamente se acusa al gobierno
de turno del asistencialismo que provoca desfasajes presupuestarios. Nada
dicen de la multiplicidad de subsidios que reciben los empresarios y los
constantes beneficios por exenciones impositivas.
Que empresario mediano o grande no
hizo su fortuna a través de negocios con el Estado?; vamos a enumerar algunos:
a: Reintegros por exportaciones que derivaron en sobre facturación.
b: Promoción industrial que
terminaron en fábricas que solo colocaban la chapa que identificaba el bien.
c: Ventas inexistentes o sobre
facturación de lo realmente entregado.
d: Pagar coimas para obtener
cualquier beneficio.
e: No pagar impuestos y vivir
de las moratorias.
f: No depositar los aportes
jubilatorios de sus empleados.
Estos son algunos de los procedimientos
habituales de nuestra clase empresaria. Repito, desafío a que alguna no haya
obtenido prebendas del Estado, como las mencionadas o licuación de pasivos,
créditos subsidia-dos, medidas proteccionistas, privatizaciones.
Tercero; no se puede cuestionar la
deuda externa, ni hablar siquiera de revisarla o de intentar pagar un centavo
menos, Esto, mas que hipocresía es complicidad culposa. Continuamente se han
provocado licuaciones de pasivos empresarios; el Rodrigazo; la estatización de
Cavallo de 1982; el plan Bonex de 1990; el corralito de 2001. Cuanto de la
deuda externa se lo debemos a nuestra clase empresaria? Tenemos un dato cierto;
en 1975 se debía u$s 6.000.000.000 y en 1983 u$s 45.000.000.000; la diferencia
es u$s 39.000.000.000. La estatización de la deuda privada fue de u$s
15.000.000.000, alrededor del 38%.
Tomamos conciencia del porcentaje que
estamos hablando. Por ese motivo tienen terror que se investigue la deuda
externa para que no se coloque nombre y apellido a los mas de quinientos
ilícitos demostrados en la investigación tras la denuncia del Dr. Alejandro
Olmos y a las fugas de capitales y continuas licuaciones de pasivos.
Por cada dólar que debemos hay uno en
el exterior, es decir que si sumamos la deuda externa, los depósitos argentinos
en el exterior, mas lo que se pagó en estos treinta años, tenemos que se fueron
del país u$s 800.000.000.000, alrededor de cuatro P.B.I. Que nación sobrevive a
semejante drenaje?.
Décadas saqueando al país y miran hacia
otro lado con cara de yo no fui; díganme
que ministro de economía fue nombrado sin el consentimiento de la clase
dirigente; cuando alguno quiso sacar los pies del plato?
Cuarto; el Estado no debe ser
empresario; entonces avalan privatizaciones vergonzosas, efectuadas a precio
vil, es decir menos del 25% de su valor real. Todas fueron hechas en esas
condiciones. Durante décadas criticaron los monopolios del Estado y los
reemplazaron por privados; se cansaron de hablar de lo que costaba el ferrocarril
pero se callaron la boca cuando los concesionarios recibían lo mismo prestando
el 20% de los servicios.
Privatizamos rutas comunes sin vías de
alternativa a grupos vinculados con el poder que tramitan créditos en la banca
pública para instalar la casilla de peaje y que durante diez y ocho meses no
invirtieron un centavo. Se avalaron los desguases de Aerolíneas, Ferrocarriles,
las Flotas Mercante y Fluvial, la siderurgia, entre otras.
Hablan maravillas de la educación
privada, de maestros que no hacen huelga, en establecimientos subsidia- dos por
el Estado. Proclaman a viva voz los beneficios de los servicios que prestan las
empresas privadas, pero en la puna, la meseta patagónica o el impenetrable debe
hacerse cargo el sector público. Lo rentable a la actividad privada y
subsidiado; lo deficitario, al Estado.
La
hipocresía de esta gente no tiene límites, rayan el cinismo y la complicidad
culposa al justificar estos ne-gociados y hacerse los distraídos ante las
consecuencias.
Quinto; el pueblo no sabe votar.
Veamos; en 1983 Alfonsín no era el candidato del sistema?; en 1989, Menem,
luego de la híper inflación y, a partir de su acuerdo con Bunge y Born no era
rubio y de ojos celestes?; en 1999 la Alianza no significó la continuidad del modelo?;
en 2003, KIrchner no continuó con el operativo salvación de Duhalde?, cuando se
tiró el santacruceño contra el stablishment?; en 2007, quien era la alternativa
a la reelección, Lavagna, ex ministro de Kirchner?, cuya candidatura posibilitó
quitarle votos a la oposición para permitir que Cristina gane en primera
vuelta.
Votar bien significa haber votado en 1983 a Luder con el ataud
quemado por Herminio Iglesias; en 1989 a Angeloz que no manejaba el partido, mas
bien lo tenía en contra; en 1995, en la reelección de Menem la variante era
Masachessi o Bordón/Alvarez; en 1999 la alternativa era Duhalde, que finalmente
se hizo cargo en 2002 firmando compensaciones y seguros de cambio por mas de
u$s 50.000.000.000, además de blanquear
el vaciamiento del 2001; en 2003, la alternativa a Kirchner era el retorno de
Menem, o Carrió o López Murphy; en 2007, Lavagna?
Esta gente no nos engaña más; son los
responsables directos de la situación en la Argentina. En el último medio siglo
todos los referentes del liberalismo manejaron la economía; vamos a pasar
revista: Raúl Prebich, Alvaro Alzogaray, Roberto Aleman, Federico Pinedo, Jorge
Wehbe, José Alfredo Martínez de Hoz, Jorge N. Salimei, Adabert Krieguer Vasena,
José Dagnino Pastore, Aldo Ferrer, Cayetano Liciardo, Domingo Felipe Cavallo,
Roque Fernández, José Luis Machinea, Ricardo López Murphy. Varios de ellos
durante varios períodos, en un lapso de treinta años, tanto con gobiernos
militares como civiles.
Debido al accionar depredador de
nuestra clase dirigente, el pueblo comienza a tener memoria; por lo que la
hipocresía es cada vez mas evidente.
22-01-14