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LA NUEVA TRAMPA O LA TRAMPA DE SIEMPRE

LA NUEVA TRAMPA O LA TRAMPA DE SIEMPRE

         Cuando se escucha a los liberales hablar de economía y efectuar el análisis de la situación actual, demuestran lo reiterativo y acotado de su mensaje. Solo puede ser escuchado por una población sumida en la ignorancia ex profeso por ellos mismos.
         Antes de resumir el mismo, debemos aclarar dos o tres conceptos acerca del liberalismo:

a)  La economía es una ciencia social, no una ciencia exacta. El pensamiento y la acción económica son un aspecto de la vida. La economía no posee sistemas, sino fisonomía. Tosa vida económica es la expresión de una vida psíquica. La actividad económica es un hecho espiritual. Es el hombre con sus capacidades y disposiciones psíquicas el que va dando fuerza al desenvolvimiento económico. Es único dogma en las cuestiones económicas, es que en este campo no existe teoría alguna; sino única y exclusivamente, conocimientos.
b)  Las teorías liberales son la gran mentira con la cual los centros de poder dominan el mundo. Es una falacia el “dejar hacer, dejar pasar” de Quesnay y el “orden natural autorregulador” de Adam Smith; como así también sus correlatos de la oferta y la demanda. Basta que el hombre intervenga para que todo se derrumbe como un castillo de naipes. La gran mentira altamente publicitada y la poca capacidad de aquellos grupos disidentes para atacar la doctrina en su núcleo, hizo que los liberales diseñaran un complejo sistema de fórmulas que mas tienen que ver con las matemáticas que con la economía. Una vez montado este sistema planearon un modelo económico basado en coerción, sobornos y explotación que tiene como fin someter a una nación al sistema internacional de la usura.
c)  Otra de las mentiras es el poder del dinero. El dinero se inventó para que se diese a cambio de otra cosa, no para que se multiplicase. La especie mas odiosa es la usura, que obtiene el lucro valiéndose del dinero mismo, no de su objeto natural. El trabajo es previo al capital e independiente del mismo. El capital es fruto del trabajo y nunca pudo haber existido si antes no hubiese el trabajo y, por ende la producción.
d)  La economía no puede pretender completa libertad, sino someterse a un verdadero y eficaz principio directivo. Para ser útil a los hombres necesita de un freno enérgico y una dirección sabia, pues por si misma no puede refrenarse ni regirse. La economía en absoluta libertad destruye a las personas, pues las divide en grupos de intereses.
e)  En el liberalismo existen dos corrientes, una filosófica que dice que por encima del no hay nada ni es válida, por lo tanto, ninguna limitación moral o trascendente. Otra económica que manifiesta que no hay una regla superior al propio interés; la libertad del hombre está por encima de todo.
f)  El liberalismo coloca al hombre en el centro de todo acontecer social; o sea, que el estado liberal defiende la posición de que es bueno todo lo que resulte útil y provechoso al individuo, a la persona individualmente considerada, incluso a riesgo que resulte nocivo para la comunidad. Esta teoría es la que permite la explotación del hombre por el hombre y nación por nación. En la pretendida aldea global del siglo XXI el sumo interés personal que está por encima de todos los demás es el de los grandes centros financieros que tienen en Estados Unidos su brazo policial ejecutor.
g)  La corrupción es una parte necesaria del plan de saqueo; no solo permite que los funcionarios allanen el camino. De persistir en el tiempo cambia la escala de valores de una sociedad. En pocos años entre el corrupto y el honesto va a haber una diferencia patrimonial importante, por lo que la honestidad deja de ser un valor a transmitir. Así como antes los mártires se mataban por su Dios, en pocos años ese sacrificio será por el dinero; valores tales como la amistad, la fidelidad, la solidaridad, la fraternidad, el amor, el sentido de pertenencia; no tendrán razón de ser si son obstáculos en la obtención de bienes materiales.
         Los liberales conocen todo esto, pero lo callan; viven permanentemente de la mentira y de la omisión culposa. Nunca se manifiestan de derecha, sino de centro. Ahora sí, al resto lo etiquetan enseguida; “facho”, “nazi”, “nacionalista”, “zurdo”, “troco”, “comunacho”.
         Ese etiquetamiento no es caprichoso, sino para identificar el gobierno de turno y vincularlo con los errores que derivan a la situación actual.
         Viven manifestando que la decadencia argentina comenzó a mediados del siglo anterior cuando el gobierno justicialista cortó el período de bonanza que comenzó con Mitre y Sarmiento.
         Hay que ser caradura; en los cincuenta y cinco años posteriores al derrocamiento; incluyendo la segunda etapa de Perón, no hubo un solo ministro de economía nacionalista o zurdo y si, desfilaron todos los liberales que son los verdaderos responsables de esta decadencia. O de donde salieron Pinedo, Krieguer Vasena, Alzogaray, Martínez de Hoz, los hermanos Aleman, Cavallo, entre otros?
         Ahora, en una verdadera tomada de pelo, etiquetan a Kirchner como neo comunista, socialista, populista, montonero; para justificar los errores cometidos.
         Los Kirchner, con tal de manejar la caja y hacer sus negociados pueden decirle cualquier cosa; pero quien invierte en bienes raíces, bolsa de comercio o empresas; es un regio señor burqués; cuyo mote de zurdo le queda bien para seguir embaucando giles.
         La misma trampa de siempre; el que semeja ser lo que no es para pasarla bien y los que lo califican de cualquier cosa para tapar sus propios errores.
           Estas lacras, hace doscientos años que caminan juntas.

14-02-2013