RECUERDOS
DEL CORRALITO
ESTA ES LA DEUDA EXTERNA QUE
QUIEREN PAGAR
El verdadero fraude, es el fraude
del poder financiero. Los ciudadanos votamos una vez cada cuatro años, las
banqueros votan todos los días. El fraude de la deuda externa, tiene en la fuga
de capitales uno de sus principales mecanismos (que comenzó en la Argentina con el golpe
del 76, en resonancia con la política del dólar sin respaldo iniciada por Nixon
en el 71); los otros son las altas tasas de interés en el refinanciamiento de
la deuda y los términos de intercambio comercial internacional donde los
precios de las importaciones aumentan y los precios de las exportaciones
disminuyen. La política de los bancos y el FMI no es cobrar la deuda, sino
generarla, ni siquiera prestar para el desarrollo, es tener una palanca para
consumar objetivos económicos y políticos. Los principales
"banqueros" del mundo, son hombres de "negocios". Son por
ideología "oligarcas", que tienen como objetivo económico desindustrializar, despoblar, dominar, destruir la soberanía de la nación y acabar con el
estado, no porque sea corrupto o deficiente como en nuestro caso, sino porque
pone límites a sus políticas salvajes.
Las altas tasas de interés que
comenzaron con Paul Volcker en la Reserva Federal fueron aplicadas sobre capitales
e intereses previamente acordados. Los bienes de capital importados para
producir eran cada vez mas caros y los productos que estos producían para ser
exportados eran cada vez mas baratos. Sobre estos dos aspectos se montaron
operaciones de fuga de capital, generalmente organizadas por las mismas
entidades bancarias extranjeras tenedoras de bonos de la deuda. La forma de
pago y el giro de ganancias de las privatizaciones es otro claro ejemplo.
Recordemos el Plan Brady (su mentor David Muldfor que además de la
"coimisión" recibió de manos de Menen-Cavallo la orden del
Libertador Gral. San Martín) que agilizó con el "uno a uno" las
sucesivas fugas. No existían en el mundo tasas de interés tan usureras como las
argentinas, este era el "negocio" de los inversores, que luego
fugarían las ganancias, para eso "invertían". En 1985 y sobre un
total de 50.000 millones aproximadamente de deuda externa (en marzo de 1976 la
deuda total era de aproximadamente 7.000 millones) esta incluía una sobrecarga
de intereses de 12.100 millones de dólares, por fuga de capitales alrededor de
20.000 millones y por intereses sobre la deuda ilegítima 9.100 millones. La
deuda de entonces, deuda verdadera, era de 5.200 millones de dólares. Videla al
tomar el gobierno afirmó que estábamos cerca del precipicio; hoy hemos dado
(gracias a todos los presidentes y ministros de economía) muchos millones de
pasos hacia adelante. En las próximas elecciones los argentinos elegiremos a
un presidente que enfrente la mas grande corrupción, el mas grande fraude de
las últimas décadas? No elegiremos a alguien que ni siquiera cambie algo para
que todo siga igual? Este artículo que adjunto nos muestra la realidad actual y
vemos a nuestros representantes que solo se ocupan de si hay fraude electoral.
La fuga de capitales no es acaso uno de los mas grandes fraudes de los últimos
tiempos? Las elecciones pueden ser sin fraude electoral y con fraude
financiero. De nuestro voto dependen que ninguno de estos dos fraudes se lleven
a cabo.
Hay sólo dos listas: la de los
banqueros y la del pueblo. La interna que se decide no es la del PJ, la UCR o la izquierda, sino la de
la usura financiera versus el desarrollo económico con justicia social.
Después de las elecciones y el cambio de
gobierno en 2003, la
Comisión Investigadora sobre la Fuga de Capitales difundió su
informe final. Contiene comprobaciones irrefutables sobre la importancia
decisiva del capital mas concentrado en este incesante drenaje de recursos.
Nueve de cada diez dólares fugados fueron transferidos por empresas. Mas de la
mitad fue sacado del país por apenas 30 empresas. Este dato estructural fue
disimulado por el escándalo que produjo en noviembre de 2001 la difusión
prematura de algunos nombres de personas físicas.
Esto demuestra tanto la facilidad
técnica cuanto la dificultad política de cortar esta hemorragia. A dos semanas
de la primera ronda electoral los corresponsales extranjeros aterrizaron en
Buenos Aires y preguntaron: Cómo es posible que un país con la riqueza de la Argentina haya llegado a
tan tremenda situación? Algunos implican con esto la cesación de pagos del
Estado y de muchas empresas. Otros, más compasivos, la inmersión de seis de
cada diez personas bajo la temida línea de pobreza. Cada uno viene con su
hipótesis propia, no muy diferentes de las de cabotaje: desde la corrupción de
la clase política hasta el exceso del gasto público, el vacío de cuadros
capaces y honestos debido a la masacre castrense de la década de 1970 o las
especulaciones culturales sobre los orígenes inmigratorios. Pero todos se
sorprenden al saber que por cada dólar de deuda argentina hay invertido en el
exterior otro dólar originado aquí. O, en realidad, el mismo dólar, lo cual
caracteriza el principal problema argentino: una burguesía predatoria que, a
diferencia de la brasileña, no invierte en su país si no es mediante subsidios
estatales y realiza su acumulación más allá de las fronteras. Este 1 a 1 que comenzó con la
dictadura militar y sobrevivió a la convertibilidad es la clave oculta del
derrumbe nacional. De el participan tanto los grupos económicos locales como
los extranjeros que se comportan aquí de un modo distinto al que las
regulaciones los fuerzan en sus propios países.
El capital más concentrado es
también el más propenso a este comportamiento antisocial.
Sus conclusiones son abrumadoras: en el año 2001 salieron capitales del
país por casi 30.000 millones de dólares. Nueve de cada diez correspondieron a
empresas, que la comisión identificó. El 70 por ciento de ellas forma parte de
la cúpula de las mayores 200 del país e incluye a las grandes exportadoras, a
las principales privatizadas de servicios y petróleo y a 37 de los 50 primeros
deudores bancarios a los que el gobier-no del Senador Eduardo Duhalde permitió
licuar sus pasivos, liquidando en pesos los compromisos contraídos en dólares,
sin índice alguno de actualización.
Esas 37 empresas que en 2002
pesificaron 1 a
1 deudas por 5.054 millones de dólares en 2001 habían transferido al exterior
6.087 millones de dólares, lo cual indica que estaban en condiciones de
afrontar sus compromisos, en vez de endosárselos al Estado que compensó a los
bancos por la diferencia, atando otro salvavidas de plomo al cuello de la
sociedad.
Incluye casos notables, como el
de las petroleras Pecom Energía e YPF, que pesificaron 350 y 310 millones de
pesos y remitieron al exterior 1.900 y 1.000 millones respectivamente; o las de
comunicaciones: Telecom pesificó deudas por 282 millones y transfirió al
exterior 963 millones, Telefónica de Argentina debía 85 millones y transfirió
723.
Esta primacía absoluta de las
grandes empresas en la salida de capitales demuestra la funcionalidad que tuvo,
en noviembre de 2001, la difusión escandalosa y prematura de algunos nombres de
personas físicas, cuyas transferencias al exterior apenas superan el 10% del
total. La filtración de esos datos también sirvió para que la Administración Federal
de Ingresos Públicos rehusara colaborar con la Comisión en su
cruzamiento con los de la situación fiscal de cada empresa.
Un tercio del total transferido
al exterior corrió por cuenta de apenas diez empresas: Pecom Energía,
Telefónica de Argentina, YPF, Telecom, Nidera, Telefónica Comunicaciones
Personales, Shell, Esso, Bunge Ceval y Molinos Río de la Plata. Si se agregan
otras veinte empresas, se cubre más de la mitad de lo transferido al exterior.
Ellas son IBM, Massalin Particulares, Eg3, Louis Dreyfus, Molfino, Ford,
Renault, Telecom, Movicom, Cargill, Pecom Agra, Volkswagen, Edenor, Edesur,
Telinver, Clorox, Coca Cola, Central Puerto, Quilmes y Petrolera del Conosur.
Por varias razones, el informe
de la comisión será un reflejo parcial de la verdadera magnitud del drenaje de
divisas que deja exangüe a la economía argentina: Solo comprende las
operaciones realizadas en forma abierta a través del sistema financiero bajo
teórico control del Banco Central, y no aquellas que se tramitan en forma
clandestina o directamente fuera del país. Considera únicamente al sector
privado no financiero (empresas y personas físicas). No incluye las
operaciones realizadas por entidades financieras, debido a la falta de
información para evaluar sus características, cuando con toda probabilidad
muchas transferencias efectuadas por los bancos incluyeron fondos de sus
accionistas y otras personas físicas y jurídicas.
De acuerdo con los datos de
la balanza de pagos, elaborada por la Dirección Nacional
de Cuentas Internacionales del Ministerio de Economía, en 2001 salieron del
país 65.000 millones de dólares, considerando sólo al sector privado no
financiero. De ese total 19.159 millones se fueron en pago de importaciones,
rubro que no está bajo análisis de la Comisión Investigadora.
El resto de las operaciones registradas por el ministerio de Economía ascendía
a 46.347 millones de dólares. Las casi cien mil operaciones contabilizadas por
la Comisión
Investigadora dan cuenta del 65 por ciento de ese monto, es
decir dos de cada tres dólares que salieron de la economía argentina durante el
año 2001. La diferencia respecto del total computado en la balanza de pagos, de
mas de 16.000 millones de dólares, constituye pura fuga, que no se justifica
por ninguna operación legítima registrable. Estos son algunos de sus
artifi-cios:
a: Transferencias de empresas y/o
personas que las entidades financieras declararon en forma deliberada como
giros realizados por cuenta propia.
b: Dinero en efectivo transportado fuera
del país sin pasar por el sistema financiero.
c: Divisas que salieron del circuito
económico y fueron atesoradas en cajas de seguridad o domicilios particulares.
d: Errores y omisiones de las entidades
financieras, las cuales bien podrían ser
intencionales ya que el Banco Central no realizó controles sobre la información
recibida.
Aunque está fuera del período de
estudio de la Comisión ,
es útil señalar que esa fuga, que en 2001 fue de unos 16.000 millones de
dólares, rondó el año 2002 los 12.000 millones. La bancarrota de la Argentina no es la
bancarrota de todos los argentinos. Dada la represen-tatividad de la muestra
obtenida por la Comisión
es difícil imaginar que esa fuga pura y dura sea atribuible a otros agentes
económicos que los detectados en esta investigación.
Estas son algunas de las
principales comprobaciones de la Comisión Investigadora ,
que contó con el asesoramiento técnico de un equipo de trabajo del Área de
Economía y Tecnología de la Facultad Latinoamericana
de Ciencias Sociales:
El 87 por ciento de las transferencias
fueron realizados por empresas, y solo el 13 por ciento por personas físicas.
El 70 por ciento de las transferencias de esas empresas corresponde a firmas
que integran la cúpula de las primeras 200 del país. Esto confirma el estrecho
grado de correlación entre la salida de divisas y el capital mas concentrado.
(De lo cual se desprende tanto la facilidad técnica como la dificultad política
de cortar esa hemorragia). El 42 por ciento corresponde a las grandes firmas
exportadoras. El 26 por ciento a las empresas privatizadas de servicios
públicos y petróleo. Este es el subconjunto que posee el mayor nivel promedio
de giros al exterior por empresa (112 millones de dólares por empresa). Las
primeras 10 empresas explican el 35 por ciento de los montos transferidos, las
primeras 20 el 44 por ciento y las primeras 100 el 70 por ciento. El 24 por
ciento corresponde a empresas agropecuarias y agroindustriales. 1018 personas
físicas transfirieron 500.000 dólares o mas cada una. 410 personas
transfirieron 1 millón de dólares o mas. 19 personas transfirieron 10 millones
de dólares o más. Dado que la cúpula empresaria (compuesta por las primeras 200
empresas del país en términos de facturación) explica un 70 por ciento del total
de la salida de capitales, la
Comisión realizó un análisis específico, que arrojó los
siguientes resultados:
a: Los grupos locales y
extranjeros fueron los que realizaron las mayores transferencias al exterior,
con el 46,8 por ciento y el 17,5 por ciento del total de la cúpula. Los montos
promedio transferidos por empresa son de 200 millones de dólares para los
grupos locales y 100 millones los extranjeros.
b: Las empresas privatizadas
representan un tercio del total transferido al exterior por la cúpula y el
monto promedio por empre-sa triplica al de las no privatizadas. Las empresas
que participaron en el proceso de desguace del Estado transfirieron el 21 por
ciento del total y el promedio por empresa duplicó el de las que no
participaron.
c: Predominan las transferencias
realizadas por empresas industriales y de servicios. Sin embargo, los mayores
montos promedio por empresa corresponden a las petroleras y los holdings.
Hasta noviembre de 2001 las
remesas al exterior eran legales. Pero esto nada dice sobre el origen del
dinero transferido, que bien puede haber sido ilegal o, al menos, no declarado
ante la
Administración Federal de Ingresos Públicos. La ley sobre
lavado de dinero obliga a los bancos a informar a la autoridad monetaria
operaciones como el depósito en efectivo de sumas elevadas y su posterior
transferencia al exterior. Pero los bancos solo denuncian un número ínfimo de
esas operaciones sospechosas, sin que el Banco Central controle o reclame. La Comisión mantuvo un canal
de colaboración informal con Inteligencia Fiscal de la AFIP , que le permitió
identificar casos de personas que realizaban transferencias al exterior pero
no incluían esos activos en la declaración jurada de bienes personales. A fines
del año pasado el diputado Di Cola formalizó la entrega de la base de datos de la Comisión a la AFIP y con la misma
formalidad le solicitó que informara sobre la situación fiscal de las personas
y empresas que habían transferido divisas al exterior.
Alberto Abad respondió en forma
elusiva que la AFIP
estaba procesando el mismo tipo de información y rehusó los datos pedidos. Lo
cual parece preanunciar que el trabajo iniciado por la Comisión terminará en alguna
fiscalía federal, que tal vez no acepte los desplantes del recaudador. Si bien
el informe de la Comisión
no incluye las transferencias del propio sector financiero, contiene
información muy significativa sobre el rol que los bancos han cumplido en el
drenaje de recursos al exterior. La lista de los doce primeros, que canalizaron
25.000 de los 30.000 millones transferidos en forma legal al exterior contiene
los nombres previsibles. La encabeza en forma holgada el estadounidense
Citibank, cuyas operaciones por 8.300 millones duplicaron las del segundo en la
lista, el español Banco Río. El Galicia, que por entonces era de capital local,
es el único en el que las personas físicas superan en forma nítida el
porcentaje que les corresponde en el total y se acercan al tercio de lo
transferido.
15-04-2007