Lo de
Charlie Hebdo es demasiado parecido al 11/S - La hipocresía esquizofrénica de
la prensa occidental
Te envío,
estimado, un artículo relacionado con el tema que nos ocupa, que creo que será
de los últimos, porque las verdad, estoy cansado de leer estupideces. Sobre
todo, las estupideces de nuestros fundamentalistas antiamericanos y antijudíos,
de derecha y de izquierda, esgrimiendo la conjura yankee-sionista como el motor
ideológico del atentado en Francia, de las organizaciones terroristas
mundiales, etc., como si Europa no hubiera sufrido desde hace siglos el siempre
pretendido expansionismo del fundamentalismo musulmán. El sur de España, de
Italia, Grecia, la ex Yugoslavia, etc. han sido campo de batalla, y la impronta
de su dominio territorial, se mantiene indeleble a pesar de los siglos. Es que
todo ese nido de conjuras, intrigas, que en definitiva terminan esquematizando
que los malos, en la geopolítica mundial, están representados por: los yankees
y sus aliados, y los judíos. Realmente me han hartado. Finalmente, no
casualmente, ellos muestran absoluta coincidencia con el hermoso papel
internacional que nos ha hecho protagonizar nuestra Ayatholla Cristina y su Canciller,
el fariseo Timerman; eso sí, Hebe y Luis, muy felices. S2
PERO.
PERO. En los
últimos cuatro días he leído demasiadas veces esa palabra. Normalmente
introduciendo una adversativa tras una declaración de buenas intenciones de
perogrullo. «Condeno el uso de la violencia PERO». «Estoy a favor de la
libertad de expresión PERO». Hablo, claro, de las reacciones al atroz, terrible
crimen que varios terroristas cometieron en París y que acabó con las vidas de
diecisiete personas, entre ellas cinco dibujantes de la revista Charlie Hebdo,
blanco del ataque. En un primer momento, cuando sucedió, me quedé completamente
bloqueado. Incapaz de reaccionar, ni mucho menos de escribir sobre lo que había
pasado. No quería escribir en caliente, no quería decir cosas en público de las
que luego pudiera arrepentirme. Quería tener cierto duelo antes de hablar,
porque el dolor en ocasiones no es buen consejero. Y esto me ha dolido
muchísimo. Necesitaba distancia y cierta reflexión. Por desgracia, fui de los
pocos que pensó así.
Desde el
instante siguiente al ataque las redes comenzaron a llenarse de opiniones de
personas que resultaron ser expertas en el Islam —aunque confundieran árabe con
musulmán; pequeños detalles sin importancia—, en libertad de expresión, en
geopolítica en general y en la historia de la Charlie Hebdo en particular. Y
así, junto a la farsa habitual y esperable —medios que llevan años secuestrados
por intereses políticos y económicos diciendo que ellos también son Charlie, el
gobierno de Rajoy haciéndose cruces mientras aprueba la Ley Mordaza— he
asistido con pena y rabia a un desfile de opiniones lanzadas desde la
izquierda, o desde cierta izquierda, o desde ciertas personas de izquierda.
Pienso que
hay, en ciertas personas, una necesidad de disentir casi patológica, de ir más
allá de la mayoría, incluso de los de su cuerda, de ver lo que nadie ve, de
querer ser más papista que el papa: de ser más izquierda que nadie. Normalmente
esto conlleva una seriedad exagerada, un ansia de trascendencia que deviene en
una superioridad moral tan dañina como la de la derecha más tradicional. Desde
arriba, nos juzgan y señalan nuestros pecados. Y se pasan, claro. Creo de veras
que cierta izquierda, en esa especie de carrera por ver quién es más abierto,
tolerante y respetuoso, han acabado dando la vuelta completa y cayendo en
cierto tipo de conservadurismo. Es lo que ha sucedido estos días en torno a
Charlie Hebdo.
Obviamente
muchas de esas personas ni siquiera conocían la revista previamente. A partir
de cuatro portadas que satirizaban el Islam se han formado una rápida opinión
para desmarcarse de la corriente y descubrirnos que ahora lo verdaderamente de
izquierdas es censurar y poner límites, porque, claro, Charlie Hebdo es una
revista islamófoba. Porque satiriza el Islam. Da lo mismo que durante sus cinco
décadas de historia hayan disparado a todo y a todos, da lo mismo que tengan
multitud de portadas y chistes donde arremeten contra otras religiones,
incluyendo la católica. Da lo mismo que hayan cargado abiertamente contra la
derecha y contra las políticas xenófobas de la misma, da igual que varios de
los dibujantes sean de origen árabe. Han visto una imagen en la que han
detenido la mirada tres segundos y eso es suficiente para sentar cátedra.
Criticar el
Islam es racista y xenófobo, dicen. Es una falta de respeto innecesaria a las
creencias de unas personas. Ok. Supongo entonces que toda esa gente se sentirá
fatal cuando Mongolia ridiculiza las creencias de los católicos españoles. Pero
no, por supuesto. A esas personas de izquierda les parece bien eso, les parece
bien la crítica sin límites a nuestras tradiciones, entienden que eso es
progresista, y de hecho ponen el grito en el cielo con cada condena de nuestra
deficiente legislación a un humorista. Porque, dicen, la libertad de expresión
es sagrada. Cómo ha cambiado el cuento en tres días. De repente, las mismas
personas que seguramente compartirían entusiasmados viñetas de El Papus de los
años setenta cargando contra la Iglesia, los mismos que quizás sin saber su procedencia
hayan aplaudido antes alguna portada de Charlie Hebdo crítica con Franco— por
ejemplo—, nos dicen que libertad de expresión sí PERO.
Nos estamos
equivocando terriblemente. En serio. Si ése va a ser el discurso, si la
izquierda va a ser así, perdón pero yo me bajo. Esto no es ser de izquierdas, o
al menos no es la idea que yo tengo de ser de izquierdas. Primero: la oración
«Estoy a favor de la libertad de expresión» debe ser simple y terminar con un
punto. No admite matices. Si los tiene, entonces ya no es libertad. Si
consideras que una cosa es la libertad de expresión y otra faltar al respeto,
entonces no has entendido absolutamente nada. La libertad de expresión incluye
la posibilidad de faltar al respeto. Porque si tenemos que respetar las creencias,
entonces tenemos que respetarlas todas; incluso las absurdas o las que sólo
sostiene una persona. Lo cual equivale a decir que no podemos reírnos de nada.
Pero si la cuestión es que alguien considera que no puede satirizarse una
religión porque es la que profesa un pueblo oprimido, entonces vamos todavía
peor. Primero, por el paternalismo etnocentrista de quien está intentando ser
más tolerante y multicultural que nadie. Y segundo, porque precisamente es la
versión dura de esa religión la que está oprimiendo a millones de árabes.
Musulmanes o no, religiosos o no. Estáis errando el tiro: no es con el
radicalismo y el fanatismo con el que debéis ser tolerantes. No son «sus
costumbres»; es un sistema de control totalitario y asfixiante que está
matando, sobre todo, árabes. Que oprime a las mujeres, que castiga la
disidencia, que tortura. Que hace todo lo que aquí hemos luchado, desde la
izquierda, por erradicar. Y ahora, por no querer pecar de lo que con acierto
denunciáis en la derecha, por no dar pie a que nadie dude de vuestro respeto a
otras culturas, estáis comulgando con ruedas de molino. Ruedas de molino
peligrosas, además. Y se cae en una esquizofrenia cultural llamativa: se
defiende el velo porque las monjas también llevan la cabeza cubierta y al mismo
tiempo se critica la iglesia católica por relegar a las mujeres a ese rol. Se
exige el laicismo para nosotros pero se respeta el integrismo para ellos. Sólo
que ya no hay un nosotros separado de un ellos. No me extiendo aquí porque me
faltan conocimientos y porque precisamente ayer leí, vía Pepo Pérez, este
artículo de Ilya U. Topper al que os remito, porque creo que expone la cuestión
con claridad cristalina.
No es una
cuestión cultural. Se trata de opresión y tiranía. Y, creedme, a nadie le gusta
ser oprimido. Pensaba que eso sí lo teníamos claro. Si ante la prohibición de
dibujar a Mahoma la respuesta es no dibujarlo, entonces han ganado los
opresores. «¿Por qué molestar?», se preguntan algunos; «De acuerdo, a favor al
cien por cien con la libertad de sátira de Charlie Hebdo, pero si sabían lo que
podía pasar, para qué arriesgarse?». El argumento del miedo me apena más
incluso que el anterior, que más bien me cabreaba. «¿Qué necesidad hay de
provocar? Hombre… seamos juiciosos». Tanto darle vueltas a los límites del
humor y de la libertad de expresión para llegar a la conclusión de que el
límite está en las pistolas. Así de triste. Di lo que quieras pero si te pueden
pegar un tiro, cállate. Esto no me lo estoy inventando, ni estoy haciendo
parodia: son comentarios que se escuchan y leen en estos días, dichos por gente
supuestamente tolerante y abierta. «Se lo han buscado», «Ya sabían el riesgo
que corrían». El argumento de ser tolerante con la intolerancia porque las
consecuencias pueden ser sangrientas es, lo voy a decir claro, aterrador.
Supone una derrota absoluta, en mi opinión, de unos valores y una ideología que
debería buscar todo lo contrario: la valentía, el arrojo, la lucha por lo que
se cree. Si nos metemos con unos porque no nos ponen bombas pero con los que sí
lo hacen nos callamos, hemos perdido. Y ellos han ganado. Es un argumento que,
tristemente, he tenido que ver cómo sostiene alguien por lo general tan lúcido
como Joe Sacco, que para mi sorpresa toma la parte por el todo y se cuestiona si
no tendríamos que respetar la exigencia de unos fanáticos para no molestar a
millones de personas.
Pero,
¿sabéis? Quizás la pregunta sea lícita. Hablamos de vidas, es cierto. Hemos
vivido días terribles. Charb, Cabu, Honoré, Tignous y Wolinski han muerto por
dibujar. Otras doce personas ha sido igualmente asesinadas, supongo que, según
los que intentan justificar en alguna medida lo que ha sucedido, por pasar por
allí. Los cinco dibujantes habían «provocado»; ¿qué había hecho el resto, según
los que argumentan con esos PEROS? Da igual, no quiero entrar en eso. Quiero
hacerme preguntas. ¿Por qué se arriesgaron? Es cierto.
¿Por qué se
arriesgaron a dibujar a Mahoma si sabían que los podían matar?
¿Por qué El
Papus se reía de la ultraderecha si sabían que les podían poner una bomba?
¿Por qué
negarse a pagar el impuesto revolucionario a ETA si sabes que te pueden pegar
un tiro?
¿Por qué
exigir democracia si te pueden torturar en una comisaría?
«Por qué los
negros pedían derechos si sabían que el Ku Klux Klan acechaba?
¿Por qué no
se quedaron en su casa Martin Luther King, Nelson Mandela o Malala Yousafzai?
¿Por qué
hablar, por qué arriesgarse?
La respuesta
es sencilla: porque nadie más lo hacía.
Mientras los
demás sucumbían al miedo o eran víctimas de su propia confusión, los autores de
Charlie Hebdo no cedieron. No se dejaron silenciar por la violencia, no
rebajaron ni un ápice su sátira feroz contra quienes pretenden oprimir y
recortar la libertad. No dejaron nunca de ser dignos de una tradición satírica
profundamente francesa, que hunde sus raíces en el siglo XIX, en las figuras de
autores como Honoré Daumier: tal vez él también debería haberse abstenido de
caricaturizar el rey, y se habría ahorrado la cárcel.
El humor es
libertad absoluta. El humor ofende, por supuesto que ofende. Para eso está.
Para señalar al poderoso, para denunciar la injusticia, para gritar allí donde
los demás callan. Para jugársela, por todos nosotros. También por los que
tuercen el gesto, también por los que opinan que va «demasiado lejos». Ahora
todos son Charlie Hebdo. Pero no es cierto. La mayoría callamos mientras ellos
se la jugaban, mientras se ponían conscientemente en el punto de mira porque lo
contrario era la derrota que, tal vez, estemos viviendo estos días. Hago mías
las lúcidas palabras de Isaac Rosa en el homenaje de Orgulo y satisfacción:
«“Yo soy Charlie”, repetimos todos estos días. Pero qué va. Charlie eran solo
unos pocos, los que se jugaron la vida». Así es. No soy Charlie, no me
atrevería a decir que lo soy, porque no tuve el valor de hacer lo que ellos
hicieron. Ahora, lamentablemente, tenemos que asistir al juicio desinformado a
su labor por parte de quienes se dicen defensores de la libertad. Y tenemos que
ver cómo una ultraderecha a la que siempre atacaron capitaliza su tragedia, y
cómo gentes que querrían prohibir la sátira contra sus creencias proclaman la
libertad de expresión para criticar las de enfrente.
No hay que
estigmatizar a quien elige no jugársela. Pero tampoco podemos criminalizar a
quien sí tiene el valor para ello, porque es perverso. Y quiero decir para
terminar que estoy lleno de dudas. Cada vez más. Y que por eso me asombra que
muchos tengan perfectamente claro y ordenado el mundo en su cabeza y puedan
juzgar con tanta alegría unos hechos y a unas personas desde el minuto uno. Me
maravilla tanta certeza en un mundo tan complejo; ojalá yo tuviera tanta
seguridad ideológica, ahorra muchos disgustos. Pero sí creo tener algo claro:
como sociedad no podemos ceder. Si lo hacemos, si dejamos de hacer humor no ya
para no herir susceptibilidades, sino para que no nos vuelen la cabeza, esto no
terminará nunca. Será la mayor victoria del terror, y el mayor fracaso de todos
los que queremos libertad, de cualquier parte del mundo. Y será el peor favor
que hacerles a los millones de árabes que son las primeras víctimas del
fanatismo, por añadidura. Pero no puedo ser optimista. No con lo que estoy
presenciando. La corrección política es peligrosísima; no sabéis cuánto.
Deviene en un nuevo conservadurismo que rápidamente se volverá en nuestra
contra. Ya lo está haciendo.
Charlie
Hebdo: gracias. Lo siento. No os merecéis las balas; tampoco os merecéis tanto
PERO.
RE: Lo de Charlie Hebdo es demasiado parecido
al 11/S - La hipocresía esquizofrénica de la prensa occidental
Date: Sat,
10 Jan 2015 17:19:31 +0000
Estimado José: El libreto, por reiterativo, ha
dejado de ser novedoso. LLorens, Monner Sans, Mario Cafiero, Giuliano, e
inclusive podemos poner en el tándem a Walter Grazziano (aunque éste va y
viene, al menos por lo que leí en su último libro), etc., y no quiero ofender a
los nombrados, colocando en el mismo lugar a Hebe de Bonafini o Luis D'Elia.
Sin embargo, todos, a su manera, han hecho de la Teoría de la Conspiración, un
relato que supera la frondosa imaginación de García Marquez y su realismo
mágico. Han descubierto que Macondo no es ficción, sino que realmente existe.
Con esto no quiero dudar de la honestidad, aunque muy bien podría pensar que
podrían ser agentes del re-contraespionaje, ya sea de la Cia, Mosad, ex side,
etc., por aquello de que ,"para que un hecho sea creíble, debe haber
alguien que lo niegue". Pero también se los podría ubicar como agentes del
campo del antijudaísmo internacional o del antisionismo, para ser mas
benevolente. Las conjuras hilarantes que pretenden sostener como verdades
reveladas, no son mas que conjeturas, en la mayoría de los casos, que carecen
de apoyo fáctico probado. En mi caso, como no me gusta comer sapos, no creo ni
en los unos ni en los otros, trato de sacar mis propias conclusiones, de todos
estos hechos conmocionantes. Pero hay cosas que no se pueden dejar pasar.
Utilizar como argumento antijudío que la cantidad de muertos por el Holocausto,
no fue tal, es algo así como que, los 30 M muertos de la dictadura, que se
adjudican las organizaciones de DH, no son tales, que según dichos de la ex
miembro de la Conadep, Sra. Fernández Meijide, no habrían superado los 10 M.
Y...? Es que acaso ello es relevante? Por eso no existió el terrorismo de
estado? Y lo digo sin pretender que éste sea un juicio de valor sobre la década
de los 70, ya que cada cual tiene su verdad. Por otro lado, no se de nadie que
haya sido encarcelado por decir que en el holocausto murieron menos que lo que
dice la "prensa judía", al menos a mí no me consta. Lo que sí se, es
que Irán niega el Holocausto. Que se trata de un chiste iraní? Puede ser, pero
el tema es que lo dicen en serio, y eso ya es otra cosa, ya que sería lo mismo
que decir que durante el 76/83 la Argentina vivía en democracia y no hubo
dictadura militar. El autor de la nota parecería ser que comulga con esta
tesis, ya que niega los campos de exterminio. Resulta obvio que existe una
tendencia natural a la exageración para afianzar un hecho o una prueba, si lo
sabré como abogado; pero eso no significa que el hecho no haya ocurrido. Dce
que lo de Charlie Hebdo es similar al 11S. Obviamente, se apoyan en la Teoría
del auto daño para justificar el daño ajeno. Cuántas teorías hay sobre el 11S?
Las que quieras, según el paladar que tengas. Inclusive podría idear la
connivencia de los constructores de las torres con la Cia, para poder perpetrar
el atentado a futuro (un ejercicio de premonición). Todas son especulaciones,
que según quien las digita, van para el lado que quieren que vaya. Lo único
cierto e irrebatible, es que dos aviones de pasajeros fueron estrellados contra
las Torres Gemelas y estas cayeron; el resto son conjeturas con mayor o menor
grado de fidelidad. Es que, como dijo el poeta: "en este mundo traidor,
nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se
mira". Importa entonces que los muertos hayan sido 3 mil o mil? Importa
que porcentaje de judíos murieron? Lo relevante no es el número, lo relevante
es que el hecho ocurrió. Resulta obvio
que quien escribe la nota es un militante del antijudaismo internacional, y por
ende del antiamericanismo, por aquello del tío Sam. No obstante, creo que está
en su derecho, porque como bien decía el socialista Don Arturo Orgaz:
"Idea por idea, en el campo de las ideas, todas las ideas, son
ideas". No obstante, debo aclararte que estoy en contra de todo
fundamentalismo, por lo tanto, del sionismo internacional; pero no me inscribo
en los que dicen: "judío bueno es el judío muerto". Eso de meter a
todos en el mismo saco, me repugna. Finalmente, en relación con el tema de
Huntington "....se encargó de resucitar la doctrina del choque de
civilizaciones, ideada por el israelí norteamericano Bernard Lewin, y divulgada
por Samuel Huntington con su libro con ese título.", recalco que
Huntignton refuta con la teoría del Choque de Civilizaciones, a Francis
Fukuyuma. La razón es simple. Si bien ambos pertenecen al establishment
americano, y son hegelianos, y por lo tanto dialécticos. Para Fukuyana, la
contradicción fundamental pasaba por lo ideológico-político: capitalismo,
democracia occidental, y marxismo. Por ende, consideraba que al caer la URSS,
era el fin de las ideologías y se erguía triunfante el capitalismo y la democracia
occidental; en consecuencia era el
"Fin de la Historia". Huntington, en cambio, pone el acento ,como
contradicción fundamental, en lo cultural, y por eso escribe el artículo ¿El
choque de civilizaciones? (The Clash of Civilizations?) en la revista Foreign
Affairs, en que establece que los estados-nación tenderán, en el futuro, a
unirse alrededor del concepto de civilizaciones (por una cuestión cultural); y
que, por lo tanto, la nueva contradicción fundamental será Occidente y el
Islam. Debo aclarar, además, que Huntington era judío. Si bien tanto su
artículo como su posterior libro han sido ampliamente controvertido, parecería
ser que debe tener algún familiar, agente de la CIA, que quiere que su tesis
triunfe.
En fin,
amigo, no creas en nada ni nadie, como hubiera dicho el gran Santos
Discépolo: “el mundo fue y será una
porquería, ya lo sé. En el quinientos seis y en el dos mil también! S2
----- Original Message -----
From: Francisco Javier Llorens
To: Amig@s
Sent: Saturday, January 10, 2015 12:23 AM
Subject: Lo
de Charlie Hebdo es demasiado parecido al 11/S - La hipocresía esquizofrénica
de la prensa occidental
Lo de
Charlie Hebdo es demasiado parecido al 11/S
La
hipocresía esquizofrénica de la prensa occidental
Javier
Llorens – Enero 2015
Contenido
El doble
cartabón de la prensa occidental y de la libertad de expresión. 1
Las “bromas
pesadas” de Occidente en Africa y Medio Oriente. 3
¿Quién fue
realmente el autor físico o intelectual en este mundo de maquiavelos?. 5
Las tres
tesis subsistentes. 7
Lo de
Charlie Hebdo es demasiado, demasiado, parecido al 11/S, con todas sus
implicancias. De entrada hubo caricaturistas que se encargaron de enfatizarlo,
sin darse cuenta de los alcances de la metáfora, dada las enormes dudas que
subsisten en relación a ese decisivo acontecimiento de 14 años atrás. Que
dieron origen a las invasiones ilegales a la luz del derecho internacional, de
Irak y Afganistan por parte de EEUU, acarreando cientos de miles de muertos, y
la siembra del caos en esos países. Como desmesurada y demencial represalia de
las 3.000 víctimas provocadas por la caída de las Torres Gemelas.
A las que
luego, para legalizarlas con la intervención de la ONU, EEUU se vio obligado a
compartir el petróleo iraquí con Rusia, China, y Francia, integrantes
permanentes del Consejo de Seguridad, que se habían opuesto en esa aventura,
pero que no obstante no desecharon compartir ese lucrativo negocio.
El doble
cartabón de la prensa occidental y de la libertad de expresión
Inmediatamente
después del hecho, se puso en marcha una extraordinaria usina mediática
occidental, para con doce lamentables asesinatos, construir un mega
acontecimiento mundial. Todo lo contrario que hizo con el atentado de la isla
de Utoya perpetrado en el 2011 por el fanático sionista pro israelí Breivik,
que costó la vida de 77 adolescentes noruegos indefensos, y otros cien heridos.
Que se habían reunido allí para propiciar un boicot a Israel por la cuestión
palestina, a los que fue rematando fríamente uno por uno.
A esa descomunal
masacre la hipócrita prensa occidental
no solo la minimizó, sino que además oculto la ideología antimusulmana y
proisraelí de su enajenado autor. Que perpetró ese homicidio masivo, en el
mismo día en que Israel festeja el aniversario de la voladura del Hotel King
David por parte de terroristas judíos, bajo la proclama “fuera ingleses de
Palestina”. Que Breivik parangonó con su proclama “fuera musulmanes de Europa”.
Se trata de
la misma prensa que defiende estentóreamente una irrestricta de la libertad de
expresión, hasta el extremo de considerarla, según sostenía el asesinado
director de Charlie Hebdo, Stéphane Charbonnier, como “el derecho ofender”, quien no obstante no parece haber
calibrado adecuadamente los riesgos que ello implica. Al mismo tiempo que en
esos avanzados países, ejerciendo un moderno oscurantismo medieval, como en los
tiempos de la Santa Inquisición, se condena con varios años de prisión a quien
se atreva a poner en duda la cantidad de víctimas del Holocausto.
O al que
efectúe análisis demográficos, demostrando que hubo más judíos después de la
2da Guerra Mundial, que antes de ella, pese que supuestamente fue exterminada
la mitad de su población. O al que ponga en duda la existencia de cámaras de
gas, sobre las que hay que creer a pie juntillas, aunque no existen sus
chimeneas, como si se tratara del misterio de la divinidad de Jesús o la
virginidad de María.
Ante cuya
mínima duda procedía la Santa Inquisición, que también le ordenó a Galileo
Galilei que abjurara de sus teorías heliocéntricas, si no quería terminar para
siempre con sus huesos en un calabozo. Logrando Galileo con ella, que la
prisión perpetua a la que había sido condenado, se redujera a prisión
domiciliaria. Cosa que hoy sucede en forma parecida, si en Europa alguien se
atreve a cuestionar el Holocausto.
El cual
parece ser la piedra fundacional de la existencia del estado de Israel, y la
justificación para su intromisión en Medio Oriente, cuyos lamentables efectos
colaterales están lejos de haber acabado. Habiendo coincidido casualmente, el
aliento por parte de las potencias occidentales, para la vuelta del pueblo
judío a la tierra prometida por Yahvé, a la par que el Medio Oriente se
revelaba como la reserva estratégica del petróleo del mundo.
Y en
consecuencia el paso de Suez, que comunica el mar Mediterráneo con el Rojo, en
donde tiene puertos Israel por el caprichoso dibujo que se hizo de sus límites,
se convertía en la estratégica yugular de ese hidrocarburo, cuya disponibilidad
desvela a las potencias industriales. Pasando así a desempeñarse Israel como la
punta de lanza, o carne de cañón de las potencias occidentales en Medio
Oriente.
Esta misma
prensa que proclama la sagrada libertad de expresión, se mostró indignada y
rajó sus vestiduras, porque humoristas y caricaturistas iraníes se referían al
Holocausto como el Holocuento o Holoinvento. No obstante si el provocativo y
desafiante Charlie Hebdo se hubiese ensañado con el judaísmo, como lo hizo con
el islamismo, hace tiempo que habría sido cerrado por antisemita. Y si se hubiese referido al Holocausto de la
misma manera, poniendo en duda sus alcances, seguramente sus editores hoy no
estarían muertos, sino presos.
Se ha
producido así una notable inversión de la culpa. En la que la Europa cristiana,
que culpaba al pueblo judío por la pasión de Cristo, ahora abandonó al
cristianismo, y cultiva la religión laica y secular que tiene como centro la
pasión del Holocausto. Del que se culpa al cristianismo por haber inculcado el
odio contra los judíos. Y así el santoral cristiano ha sido reemplazado en los
medios occidentales, por sucesivas notas y películas lacrimógenas, referidas a
las supuestas víctimas del Holocausto. Como si fuera el único sufrimiento
acaecido en el mundo, en la espeluznante historia de la humanidad.
Las que
casualmente abundan más, cada vez que Israel acomete o está por acometer una de
sus periódicas salvajadas en Medio Oriente, por fuera de la ley internacional.
Igual que hacía el cristianismo europeo con la pasión de Cristo, a la par que
bajo el emblema de la cruz acometió sus
salvajes conquistas de América y Africa, que costaron millones de víctimas.
Pasado del que parece haber olvidado enteramente la supuestamente civilizada
Europa, como si en su vejez sufriera de Alzheimer. Y por eso tampoco recuerda
gran cosa de las dos guerras mundiales totales que junto con EEUU protagonizó
en el siglo pasado, con sus 70 millones de víctimas, que son la máxima
vergüenza en que incurrió la humanidad.
Actualmente
la censura de los medios proisraelíes occidentales en algunos casos llega a
límites ridículos. Como es por ejemplo
el caso de CLARIN, que se empeña en ocultarle a su audiencia, el origen judío de Hildebrand
Gurlitt. El colaborador de Joseph Goebbels, del que recientemente se descubrió
que había acopiado durante el régimen nazi 1.500 obras de pintores famosos,
valuadas en mil millones de euros. CLARIN reprocha que existe el relato K, pero
él por su parte le cuenta a su audiencia el relato C o M.
Este es el
doble cartabón esquizofrénico que parece existir en Occidente, respecto la
supuestamente sagrada libertad de expresión. Y el derecho según afirmó
estólidamente el periodista Luis Basset de El País de Madrid, a la blafesmia,
la intolerancia, y la ofensa gratuita e impune al otro. Denunciando de paso la invasión
del califato a Europa, pese a que la realidad es desde hace siglos exactamente
inversa.
A lo que el
notable lingüista holandés Teun Van Dijk pareció responder, diciendo que la
prensa enfatizó mas el “ataque a libertad de expresión”, que el terrible crimen
de doce personas. Apuntando que “la libertad de expresión está mucho más
amenazada por gobiernos y compañías multinacionales. Si no se publica un
artículo de un periodista eso es especialmente
porque, según redactores o propietarios, no se vende”.
Por por su
parte la corresponsal en Europa de CLARIN, María Laura Avignolo, cayendo en una
desmesurada hipérbole fuera de contexto, blondamente dijo desde Paris que se
había asesinado el humor y la risa, y ejecutado la sonrisa y la capacidad de
ironizar de Francia.
Las “bromas
pesadas” de Occidente en Africa y Medio Oriente
Lo único que
le faltaba decir a Avignolo, que los salvajes musulmanes no se aguantan ninguna
broma pesada occidental. Como la discriminación y desprecio que sufren en la
Unión Europea, que los ha convertido en los nuevos judíos de Europa. Pese que
en Francia la mayoría de ellos provienen de las colonias francesas en Africa,
donde el ejército francés desarrollo sus tremendas doctrinas de terrorismo de
estado y “guerra sucia”, que luego se hicieron extensivas a todo el mundo,
especialmente a Argentina y Latinoamérica. Y donde el OAS (Organización del
Ejército Secreto) hizo innumerables atentados que costaron mas de dos mil
víctimas, el 85 % de ellas musulmanas.
Las que no obstante, como pesadas bromas macabras
occidentales, están lejos de haber terminado. Dado que Francia y la OTAN en
nombre de la civilización, siguen sembrando el caos en los países musulmanes,
tal como hicieron hace poco en Libia. A la que retrocedieron a un siglo atrás,
a sus luchas tribales, destruyendo el gobierno centralizado existente, que mal
que pese era líder en Africa. Y lo mismo hace Israel como fuerza de ocupación
en Palestina, impidiendo la existencia de un estado palestino, y bombardeando
periódicamente a Gaza, como si se tratara de un polígono de tiro.
Al respecto
ni el Sumo Pontífice Francisco se animó a decir que se trataba de “una
violencia abominable”, como hizo con respecto las víctimas de Charlie Hebdo.
Como si el oficio de un supuesto periodismo dedicado a la burla mordaz e
impiadosa del otro, les diera un estatus especial ante la muerte. Muy por
encima de los ancianos, mujeres, y niños muertos de a miles en Gaza, además de
las demencial destrucción de su infraestructura civil.
Francisco se
quejó además de la persecución que sufren los cristianos en Medio Oriente y en
el mundo musulmán. Pero a la par ni se animó a condenar la violencia y agresión
permanente que sufre el pueblo musulmán por parte de Occidente, como si se
tratara de una moderna y extemporánea cruzada. Que no va en busca del Santo
Grial como en el Medioevo, sino de asegurarse el negro petróleo. Y por
contrario, recientemente legitimó cristianamente esa agresión, dirigida contra el ultraterrorismo
islámico de ISIS en Siria, sin esmerarse en manera alguna en cuestionar sus
causas, o posibles derivaciones.
Provenientes
del hecho que EEUU y la OTAN, han adquirido así el dominio del aire sobre
Siria, replicando la misma situación que se dio en Afganistan, Irak, y Libia,
con la que sembraron el caos elemental en esos países, de los que parece
imposible que se puedan recuperar. Y menos aún condeno a quienes apoyaron y
financiaron el ISIS, que no fueron otros que los aliados de la OTAN y EEUU, Turquía, Arabia Saudí,
y Qatar. Conforme la antigua táctica romana e inglesa, de hacer chocar a un
bárbaro, contra otro aun más bárbaro. El que con sus degollamientos masivos
filmados en HD, para secreto contento de EEUU e Israel, se encargó de resucitar
la doctrina del choque de civilizaciones, ideada por el israelí norteamericano
Bernard Lewin, y divulgada por Samuel Huntington con su libro con ese título.
En la cuenta
además hay que sumar a Irak, Yemen, Somalía, Afganistan, etc, donde la OTAN y
EEUU como modernos cruzados, se han especializado en guerras sin esperanza de
victorias, con cientos de miles de víctimas musulmanas, y un tendal de millones
de musulmanes desesperanzados carentes de destino. Cuando mucho más sencillo
sería dejar en paz a esos países, y procurar que resuelvan de la misma manera
sus diferencias intestinas, en lugar de explotarlas maquiavélicamente. Pero
claro, detrás de ello está el petróleo,
la geopolítica, y la amenaza china a la hegemonía norteamericana.
Demostrando
el irrefrenable espíritu de codicia que mueve desde siempre a Occidente,
disfrazado antes de religión cristiana, y ahora de democracia y supuestas
buenas intenciones, Charlie Hebdo se propone ahora lucrar con la emisión de un
millón de ejemplares. Gracias no a la pluma de sus redactores, sino a sus
redactores muertos. Los que permitirán con su muerte que sobreviva esa
publicación, que enfrentaba serios problemas financieros. En lugar de
reflexionar sobre esas trágicas muertes, y los efectos colaterales que puede
traer atacar a mansalva impunemente, con violencia simbólica y física,
menospreciando y desquiciando una cultura ampliamente extendida.
¿Quién fue
realmente el autor físico o intelectual en este mundo de maquiavelos?
Cuando lo
bolcheviques tomaron el poder, se enteraron que los terroristas anarquistas más
sangrientos, eran los agentes secretos del Zar. Quienes de esa manera
justificaban que este descargara una feroz represión sobre su pueblo.
Por su parte
Charlie Moore, un militante del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) que en
1974 se quebró y pasó a colaborar con el D2, el departamento de inteligencia de
la policía cordobesa, atestiguó públicamente que los integrantes del mismo,
respondiendo a órdenes de integrantes del 3er Cuerpo de Ejército comandado por
el general de triste memoria Luciano Benjamín Menéndez, salían a colocar bombas
contra las organizaciones civiles, sindicales y religiosas, poniéndole a esos
atentados la firma de Montoneros. De esa manera agudizaron el caos y el miedo
en la sociedad, para justificar psicológicamente el sangriento golpe de estado
de 1976 que vino poco después.
Estos
atentados de “falsa bandera” son tan viejos como los servicios de espionaje.
Pero además siempre hay a mano alguna célula de exaltados, de los que los
servicios de inteligencias se sirven, infiltrándolos y excitándolos a acciones
extremistas, que por efecto rebote les permiten llevar agua a sus molinos. Como
parece ser el caso de Quebracho en Argentina, y sus lazos con la SIDE.
Y también la
oscura toma del cuartel de La Tablada en 1989, comandada por el inescrutable
Gorriarán Merlo, a quien el imparcial camarógrafo Carlos Reyes dice haber visto
en un vehículo militar a cuatro cuadras del cuartel, mientras se reprimía la
toma del mismo. Durante la cual, como si se tratara de replicar adrede un
módulo de guerra sucia, la represión se encargó que hubieran muertos,
torturados, y desaparecidos, razón por la cual esa causa judicial aún no se ha
cerrado. Ataque que tuvo el efecto de detener por largo tiempo la política de
derechos humanos inaugurada por Alfonsín, y permitió que Menem dictara los
indultos a favor de los jefes militares procesados.
Y en este
caso el clásico ¿cui bono? investigativo ¿a quién beneficia el atentado? es
bastante claro. A Israel, que proclama estentóreamente urbi et orbi su lucha
contra el terrorismo islámico, para justificar su negativa a reconocer un
estado palestino. Al mismo tiempo que evidencia un gran enojo, porque la
Autoridad Palestina planea denunciar a sus autoridades ante la Corte Penal
Internacional, por terrorismo de estado y crímenes de lesa humanidad, por la
ocupación ilegal de Cisjordania, y las 2.000 muertes que recientemente perpetró
en Gaza, sin contar las anteriores. De las cuales dos terceras partes eran
ancianos, mujeres y niños.
Y en
momentos en que el primer ministro Benjamín Nentanyahu enfrenta pronósticos
adversos ante las inminentes elecciones a realizarse en Israel, convocadas
anticipadamente para marzo próximo, porque en su sociedad han surgido otras
demandas, más allá del conflicto con los árabes y el islam. Y acontecimientos
como este, vuelven a poner a esta cuestión en el centro de la agenda, tal como
se esmeró en dejar en claro Nentanyahu tras el atentado. Quién como si lo
estuviera esperando, inmediatamente
después envió sus condolencias al presidente francés Francois Hollande, “por el
salvaje ataque terrorista” sufrido, afirmando que "este ataque a Francia
es un ataque a todos nosotros. Las personas libres de cualquier parte debemos
unirnos para confrontar el terrorismo radical islámico, y para protegernos contra
la amenaza a nuestra civilización común".
Y como si no
fuera suficiente, al día siguiente Netanyahu siguió con la misma cantinela, al
recibir al embajador de Francia en Israel, Patrick Maisonnave, diciendo “estos
terroristas matan a periodistas en París, decapitan a cooperantes humanitarios
en Siria, secuestran a colegialas en Nigeria, hacen explotar iglesias en Irak,
masacran a turistas en Bali, lanzan cohetes contra civiles desde Gaza, y
aspiran a fabricar armas nucleares en Irán. Aunque lleven diferentes nombres
como Estado Islámico, Al-Qaeda , Hamas, Hezbolá, o Guardia Revolucionaria,
están todos impulsados por el mismo odio y el mismo fanatismo sediento de
sangre… Este es un combate global que requiere una amplia ofensiva contra las
fuerzas del islam radical en todo el mundo.”
Es oportuno
recordar que Nentanyahu fue elegido por primera vez primer ministro de Israel
en 1996, desplazando al laborismo que pugnaba con un acuerdo con los
palestinos, después de una ola de ataques suicidas palestinos contra civiles
israelíes; de los atentados contra la embajada israelí y la AMIA en Argentina;
y del inexplicable asesinato del primer ministro Isaac Rabin, por parte de un
fundamentalista israelí, que traspasó los sucesivos círculos de seguridad de
este, como si no existieran. Además los servicios de Israel han sido acusados
de haber estado al tanto previamente de los sucesos del 11/S, tal como se puede
ver en Wikipedia.
http://es.wikipedia.org/wiki/Conspiraciones_del_11-S#cite_note-86.
Por su parte
Kurt Sonnenfeld, actual residente en Argentina, era un agente del FEMA (Federal
Emergency Management Agency) agencia gubernamental que tiene a su cargo el
seguimiento de las catástrofes y desastres naturales que ocurren en EEUU. Como
camarógrafo tuvo a su cargo la documentación en imágenes del “Ground Zero”, el
centro neurálgico del ataque del 11/S. Luego de filmar y fotografiar los
rescates y la remoción de escombros, llegó a la conclusión de que Washington
sabía lo que iba a pasar, y que los derrumbes de las torres fueron demoliciones
controladas, razón por la que guardó el respaldo de sus filmaciones. Por ello
se considera un émulo de Julian Assange y Bradley Manning, dado el empeño
puesto por EEUU en extraditarlo, conforme narra en su libro “El perseguido”
publicado por Planeta. http://www.elperseguido.net/
No obstante
la Corte Suprema argentina, tras dos intentos fallidos previos por parte de la embajada de los EEUU,
recientemente concedió la extradición de Sonnenfeld a EEUU, bajo el compromiso
con una nota verbal que antes había sido rechazada, de que no se le aplicaría
la pena de muerte, por el supuesto asesinato de su mujer. Del que Sonnenfeld
fue acusado y declarado inocente, y respecto el cual supuestamente habrían
aparecido nuevas pruebas en EEUU.
Es notable ver
como esta potencia desde su fundación, ha apelado a métodos dúplices para
tratar de legitimar psicológicamente sus planes de agresión o conquista.
Comenzando con el Motín del Te en Boston en 1773, en el cual los colonos
rebeldes a pagar un nuevo impuesto por esta mercadería, se disfrazaron de
indios mohawk, y arrojaron los fardos de té por la borda de los navíos que la
importaban. Posteriormente la voladura del obsoleto acorazado Maine en el
puerto de La Habana en 1898, le permitió declararle la guerra a España, para
quedarse con Cuba. La cual muchos años después trató de ser explicada no como
una conspiración, sino por una fortuita autoignición del carbón.
A su vez el
supuesto ataque por sorpresa japonés a Pearl Harbor en 1941, le permitió a EEUU
justificar el ingreso a la 2da Guerra Mundial ante su opinión pública interna,
que se manifestaba enteramente reacia a ello, tras la experiencia de la 1ra
Guerra Mundial. Pese a que la inteligencia norteamericana conocía al detalle de
ese ataque, al haberlo propiciado bloqueando el abastecimiento de petróleo a
Japón, y por haber roto el código “Purpura” cifrado de sus comunicaciones.
En el
camino, “legitimado” en base a supuestas agresiones por parte de indígenas o
mexicanos, EEUU se comió a mordiscones a Florida, Texas, y la mitad de México,
haciéndose así un país bioceánico, e incorporando 30 nuevos estados a los 13
originales. Y de pasó facilitó la toma de las Malvinas en 1833 por parte del
Reino Unido, quién luego se reveló como su socio dilecto, con la previa destrucción de la colonia argentina
existente allí por parte de la US Lexington.
Justificada
por la captura de pesqueros norteamericanos por parte del capitán inglés Mathew
Brisbane, el segundo del gobernador de las islas, Luis Vernet, pese a las advertencias que al
respecto había efectuado EEUU previamente.
Por ello se puede afirmar que la ocupación de las Malvinas en 1833 no
fue británica, sino anglo-norteamericana, igual que en la guerra de 1982.
Para estos
países avanzados, democracia no es respetar la opinión pública, sino moldearla
y manipularla, para que acepte o pida lo que los intereses poderosos quieren. Y
para ello están los servicios de inteligencia, y los medios de comunicación.
Siendo esta la importancia vital de estos últimos, y consistiendo la forma más
refinada de los primeros, el lograr que
el adversario haga o aparente hacer lo que a estos le conviene. El experto en
guerra psicológica Henry Kissinger, llamaba a eso la “legitimación psicológica”
que debe acompañar a todo accionar.
Las tres
tesis subsistentes
Si esta
tesis conspirativa no fuera cierta, queda entonces el interrogante de si la
desmesurada cobertura dada al caso por la prensa occidental, fue solo un acto
reflejo de defensa corporativa, aprovechando sus músculos mediaticos. O una
magnificación deliberada, aprovechando la volada, para llevar agua al molino de
Israel y Occidente, a los que sirve fielmente mientras se jacta de ser
“independiente”.
Quedando no
obstante las tres tesis subsistentes, ya que la actuación de un comando
terrorista altamente profesional y efectivo a la luz de sus lamentables
resultados; se desplomó seguidamente como si se tratara de patanes, al olvidar
sus documentos en el auto usado para el operativo. Lo que permitió a los
burlados servicios de inteligencia franceses, descubrir sus entidades, pese a
que supuestamente los venía vigilando estrechamente. Los que emularon así al
inspector Clouseau de “La pantera Rosa”, que de nada se daba cuenta, salvo lo
que tenía delante de las narices.
A ello se
agregó la desesperada huida a través de Francia de los supuestos asesinos,
vestidos de negro para operaciones nocturnas, y con sus Kalashnicov al hombro.
La que por otro lado es entendible, ya sea que hayan sido efectivamente sus
autores, o hayan sido inocentes, para no
quedar como pagotes difuntos, como sueles suceder en estos casos, tal como
finalmente sucedió, llevándose a la tumba la verdad de la cuestión. Igual que paso con Lee Harvey Oswald, al
quién se le endilgó el asesinato del presidente John Kennedy, magnicidio que
encabeza la nómina de las tesis conspirativas.
A ello se
sumó un confuso ataque en solitario a un supermercado kosher, con toma de
rehenes incluida, que deparó otras cuatro víctimas, pero ya claramente de
origen judío. Lo que permitió que Nentanyahu y sus servicios de inteligencia
tomaran directamente basas en el asunto, al considerar que Israel era la
afectada. Mientras que algunos periodistas tremendistas afirmaran que París
ardía, y Francia necesitaba paz.
Pese a que
esta es la que se ha arrojado el curioso mandato de intervenir bélicamente y
hacer la guerra, tanto en Libia como en Siria, y en los países subsaharianos,
como si aun fueran sus posesiones coloniales. Y como si ello pudiera hacerse
sin ligar rebote alguno, porque supuestamente Francia es el ámbito de la
libertad, la igualdad, y la fraternidad, según dicen sus ditirambos, virtudes
de las que no obstante parece estar cada vez más lejos.
O sea todo
es muy parecido a una mala película de Hollywood, de esas que suele financiar
la CIA, conforme sus necesidades del momento. La que a su vez se halla inmersa
en el escándalo por las torturas practicadas sistemáticamente a los musulmanes,
conforme reveló una investigación del Senado norteamericano, igual que hace
Israel en defensa de la civilización judeo greco cristiana occidental. Y por lo
tanto este trágico y oportuno escándalo ejecutado aparentemente por amateurs,
pero amplificado estentóreamente hasta el paroxismo por la prensa occidental,
les viene también muy bien, muy bien a ambos, como justificativo de ellas.-
Francisco
Javier Llorens
Enero 2015