Argentina en serio riesgo
de balcanización (3ra Parte) Por Mgter C.A.Ortiz
OPINION
LUNES 01
DE AGOSTO DE 2016 - 18:52
La vuelta del neoliberalismo salvaje (*), por
segunda vez mediante elecciones, pero por primera vez con un gobierno que
anticipadamente dio claras e inequívocas señales de sus intenciones, y que pese
a ello fue apoyado por amplios sectores sociales medios y bajos a los que
inmediatamente perjudicó acentuadamente, seguramente pasará a ser un caso de
estudio no solo en los anales políticos, sino también sociológicos y
psicológicos masivos; un caso testigo de masiva colonización y manipulación
mediática ejercida a escala masiva y demoledora, como sin duda lo hicieron y
siguen haciendo los medios de comunicación masivos y los opinadores varios al
servicio del establishment.
La
severísima destrucción socio económica que diversos indicadores macro
demuestran palpablemente, así como el aumento de la miseria, la desocupación,
los cierres de empresas y el resurgimiento de prácticas indicadoras del
deterioro general, tienen sin duda relación directa con la desintegración del
poder geopolítico argentino, lo cual afecta negativamente los riesgos latentes
de balcanización.
De hecho, el neoliberalismo tiene por finalidad central debilitar a los Estados – naciones, sobre todo los excluidos del grupo de las megas potencias tradicionales, las que pueden definirse como el G 7 más la UE más las potencias anglosajonas asociadas a la Commonwealth. Y debilitar a los Estados, ejes rectores e integradores políticos de las naciones, es facilitar el camino hacia la balcanización. Eso sucede actualmente en Argentina. Pero no es todo.
Si bien
el saldo de la suma algebraica de las acciones de gobierno de los precedentes
doce años de economía keynesiana (con fuerte intervención activa del Estado) en
Argentina, de acuerdo a diversas y contundentes variables socio económicas a
niveles macro, es claramente positivo, ello no obsta para que hayan quedado
materias pendientes importantes en lo geopolítico (amén de otras), e incluso
que existieron errores, algunos muy serios, cuyas consecuencias hoy se suman al
virtual desmadre actual, que evidencia deterioro serio en el ejercicio real de
la soberanía, y en el preocupante aumento de factores que de progresar, llevan
camino a la balcanización.
En breve
síntesis, seguramente incompleta, de errores y omisiones incurridos en el
período 2003/2015, que facilitan el proceso de desguace nacional, “dictado” por
los grandes factores del poder global, pueden citarse los siguientes.
- La
fuerte y creciente inserción de las ONGs transnacionales, muchas de ellas
británicas, “ecologistas”, “indigenistas”, “derecho humanistas” y otras
similares; en vastos sectores de “progresistas” teóricos, pero carentes de
Formación Nacional y de nociones claras de geopolítica mundial, desconociendo
por tanto el accionar de esos entes en el marco de las “guerras blandas” que se
libran en el día a día cultural y comunicacional. No solo no se contrarrestó
ese alud de prédicas disolventes, con bien fundamentadas campañas, sino que
incluso se les dio amplios espacios en la TV Pública y otros medios, a
personeros de esas acciones claramente antinacionales. El caso más evidente es
Osvaldo Bayer, sembrador de odios raciales indigenistas (odio irracional a lo
“no indígena”), y propalador de la perversa idea del secesionismo territorial,
además de antimilitarista a ultranza y distorsionador de la Historia Argentina,
como es usual entre los anarquistas. Ese accionar es claramente alineado con
los dictados alienantes propalados y financiados por Gran Bretaña para
balcanizarnos. La ONG Mapuche Nation, con sede en Bristol, es su expresión más
descarada, pero no es la única. Ídem el accionar ferozmente anti desarrollo, de
ONGs “ecologistas” como Greenpeace y WWF, “casualmente” británicas.
-
Sabiendo que en 2002 el país estaba literalmente devastado y en riesgo certero
de disolución, las tareas de restauración social y económica fueron vastas y en
muchos casos muy profundas. En ese contexto, una de las grandes tareas
inconclusas, fue la de cambiar o ampliar profundamente los contenidos de los
planes de estudio en los diversos niveles y especialidades; pues debieron
incluirse o dictarse con mayor profundidad (según las materias consideradas),
disciplinas como Historia Argentina (desmintiendo la denominada “corriente mitro-marxista-liberal”),
Historia Mundial, y Geopolítica, entre otras. Particularmente preocupante es el
hecho que –según diversos indicios-, la formación en los institutos militares y
de seguridad, sigue enclaustrada en cerrados dogmatismos ultra liberales
dieciochescos y decimonónicos; así como en carreras universitarias de Ciencia
Política y similares, pero en estos casos mechados con autores y postulados
“progresistas” pero por lo general vacíos de contenidos del Pensamiento
Nacional. De esto un caso testigo sería el de Carlos Escudé, que adhiere a la
antinacional tesis de la “invasión argentina a Malvinas”, aberrante concepto
que es repetido como loros por estudiantes y profesores que se basan en autores
como el citado.
- En esos
doce años de economía keynesiana, fuertemente reindustrializadora y favorable
al desarrollo tecnológico nacional, no se dio el debido lugar a poner
plenamente en marcha a Fabricaciones Militares y los diversos proyectos muy
viables desarrollados localmente, como blindados, armamentos varios (como el
fusil FARA), aviones, naves y submarinos, insumos varios, etc. Incluso bien
pudo desarrollarse una “familia” de vehículos militares todo terreno de diseños
locales o adaptándose diseños foráneos mediante licencias. Además, como ineludible
necesidad, se pudo recomponer el poder hoy inexistente de la Fuerza Aérea, con
la oferta rusa de canje de aviones de combate de 4º Generación por alimentos, o
aviones chinos de similares prestaciones, con financiación blanda. Gran tarea
pendiente el reequipamiento de nuestras Fuerzas Armadas, y volver a dotarlas de
una auténtica Doctrina Nacional, proclive al desarrollo tecnológico y la
industrialización, como fundamentos de la Defensa Nacional. La situación actual
de indefensión casi total, nos hace vulnerables a cualquier operativo de
balcanización que pueda ejecutarse con apoyos violentos internos o externos.
Las
falencias descriptas no solo no se han solucionado, sino que incluso se
agravaron, con la irrupción del neoliberalismo salvaje, reedición de los años
’90.
Hoy las
ONGs extranjeras no solo influyen en forma creciente, sino que además tienen
personeros en altas funciones gubernativas, y sus discursos mendaces y
disolventes, encuentran eco en el actual presidente y altos colaboradores. Por
caso, el disparate técnico sin asidero alguno, que expresó Macri, afirmando que
existen 19 tecnologías mejores y más económicas que la hidroelectricidad para
generar energía; mentira que no pudo sostener ni menos fundamentar, y que es
repetida como muletilla por las ONGs ultra ecologistas. Esa falsedad fue usada
para paralizar las obras ya comenzadas de las dos grandes hidroeléctricas en
Santa Cruz. Y esos ataques se vinculan no solo con el accionar sibilino de las
ONGs, que atacan a la generación hidro y nuclear, para favorecer al como sea a
las falsamente “limpias” eólica, solar y otras englobadas como “renovables”
(concepto falseado en una ley recientemente aprobada). Es bien sabido que esas
ONGs “ecologistas” actúan en paralelo al accionar de las transnacionales
petroleras y gasíferas, pues las inversiones masivas en eólicas y solares,
requieren el respaldo “en caliente” (funcionando), de centrales a gas o
petróleo, como respaldo técnico y factor de estabilización de voltaje. Es decir
que esos falsos ecologistas promueven de hecho mayores consumos de
hidrocarburos, además que presionan para la elevación de las tarifas (con el
eufemismo anglosajón “feed on tariff”) y para obtener lesivos subsidios
exorbitantes, sin los cuales las ineficientes “renovables” no pueden competir.
El
descalabro mayúsculo que esas ONGs “ecologistas”, con sus asociados petroleros
británicos y los vendedores de paneles y de “ventiladores”, provocarán con
seguridad en el Sistema Eléctrico Argentino, será inevitable, si se les permite
cumplir con sus “órdenes” de hacernos dependientes en escala desproporcionada
de esas energías técnicamente deficientes y muy caras por KWh. España nos
muestra hoy los severos problemas que soportaremos en Argentina, con cataratas
de juicios y presiones de todo tipo, ante la inviabilidad de los subsidios y
los altos costos de la generación “renovable” y de la figura asociada de la
“generación distribuida”. Los altos costos llevan a quitar competitividad a la
economía argentina, y un sistema eléctrico caótico o complejizado, será un
factor que facilitará la balcanización, objetivo último de los servicios
británicos, de la UE y EEUU a los que sirven esas ONGs, como se constata por su
accionar y objetivos.
Por su
parte, los “indigenistas” siguen sembrando odios, siendo receptivos por parte
de los habitualmente dogmáticos y antinacionales sectores de la “progresía”
fuera de foco, aliados de las oligarquías apátridas. Y todos ellos operan hoy
no solo sin restricciones, sino con claros apoyos, ante las confusiones de muchos,
incluyendo en ello a sectores de escasa formación geopolítica de las Fuerzas
Armadas, en particular entre los retirados con mentalidad formateada en “el
proceso”, período de gobierno cívico militar neoliberal. Por supuesto, siempre
existen honrosas excepciones.
La
parálisis absurdamente impuesta al Plan Nuclear, en el marco de freno general
de las obras públicas, además del claro objetivo de provocar aumentos
desmesurados de desocupación, como perversa herramienta para achicar los
niveles reales de los salarios, fue una medida orientada a cumplir varios
objetivos destructivos, dentro del cuadro de achicamiento económico general y
de violenta regresión a perimidos esquemas preindustriales…o sea, volver a las
“épocas gloriosas” de la oligarquía, en las cuales el poder patronal no tenía
límites y la peonada no podía exigir nada ni siquiera mirar a los ojos a los
omnipotentes patrones de estancia. Ese freno al Plan Nuclear corre paralelo con
la desfinanciación del sector –que llegó a ser señero en el desarrollo
tecnológico nacional-, lo cual es incompatible con el “modelo” de país-granja
en el que se nos está encorsetando.
El freno
al Plan Nuclear, y la parálisis de las grandes obras hidroeléctricas, dejan
servido en bandeja al Sector Eléctrico para que se acentúe nuestra patológica
dependencia de los hidrocarburos…todo a la medida de Shell y otras
corporaciones petroleras/gasíferas transnacionales, hoy dirigiendo la política
energética nacional, transgrediendo toda norma ética y legal, autocontratándose
a costos siderales, volviendo imposibles de pagar los servicios públicos
esenciales e inviables a las pequeñas y medianas industrias, y con todo ello
facilitando la disgregación nacional. Los masivos despidos de personal
altamente calificado que se encontraba trabajando en Atucha III y las hidros
patagónicas, son un daño enorme, muy difícil de cuantificar y complejo de
reparar, claro que nada de eso preocupa a los personeros del neoliberalismo, y
todo eso apunta a favorecer la desintegración nacional.
La paralización
del Complejo Hidroeléctrico Kirchner-Cepernic en Santa Cruz y la intención de
reducir drásticamente su potencia instalada; más los arteros ataques a la
Central Carbonífera de Río Turbio (en la misma provincia); más la absurda
decisión de importar carbón chileno para dicha usina, frenando y desfinanciando
la única mina carbonífera argentina, lleva al despoblamiento de esa ciudad tan
estratégica (en el extremo suroeste de nuestro territorio continental, y de
toda esa enorme y despoblada provincia austral…todo tan a medida de las
presiones geopolíticas británicas en Malvinas, el Mar Austral, La Patagonia y
la Antártida Argentina. ¡Por algo Macri dijo, con todas las letras, que “nunca
entendió los problemas de soberanía”! Eso lo evidencian sus actos, algunos de
los cuales se citan seguidamente.
- Freno
al exitoso Plan Satelital, y extranjerización.
- Freno y
desguace del Plan Espacial de Vectores.
- Freno y desaliento de todas las actividades tecnológicas.
- Expulsión de personal calificado en diversas áreas estratégicas, como Fabricaciones Militares.
- Apertura total de importaciones y destrucción del mercado interno por baja brutal de salarios y aumento desmedido del desempleo; más subas siderales de tarifas de servicios públicos, todo lo cual afecta a la industria, entre otros sectores económicos.
- Freno a las obras públicas, y concentración de las nuevas licitaciones en el área metropolitana, en una clara muestra de centralismo unitario.
- Intención clara de adherir a tratados de “libre comercio” que representan pérdida real y muy severa de soberanía, además de desindustrialización forzosa.
- Freno y desaliento de todas las actividades tecnológicas.
- Expulsión de personal calificado en diversas áreas estratégicas, como Fabricaciones Militares.
- Apertura total de importaciones y destrucción del mercado interno por baja brutal de salarios y aumento desmedido del desempleo; más subas siderales de tarifas de servicios públicos, todo lo cual afecta a la industria, entre otros sectores económicos.
- Freno a las obras públicas, y concentración de las nuevas licitaciones en el área metropolitana, en una clara muestra de centralismo unitario.
- Intención clara de adherir a tratados de “libre comercio” que representan pérdida real y muy severa de soberanía, además de desindustrialización forzosa.
Todas
esas acciones y otras son parte del contexto severamente proclive a la
balcanización argentina, en el marco de la ceguera o desinterés o ignorancia
supina de diversos sectores dirigenciales, catedráticos, intelectuales, etc.
(*)
Definido por Viviane Forrester, Naomí Klein, Aldo Ferrer y otros autores.
MGTR.
CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos