El Capitolio investigará las conexiones de Trump con Rusia
tras el despido del director del FBI
El FBI contradice a la Casa Blanca y sostiene ante un comité que las
pesquisas son prioritarias
JAN MARTÍNEZ AHRENS,
EL PAIS -Washington 11 MAY 2017
La tormenta avanza en Washington. Tras el
despido fulminante del director del FBI, el Senado ha tomado las riendas de la
explosiva investigación de la trama rusa. En una demostración de vigor parlamentario, el Comité de Inteligencia ha
llamado a declarar a puerta cerrada al caído James Comey y ha exigido al
antiguo consejero de Seguridad Nacional, el general Michael Flynn, que
entregue todos los documentos que le vinculen con Rusia. Un doble golpe que
le recuerda al presidente Donald Trump que la partida sigue abierta.
Washington repasa estos días su historia.
Los fantasmas del pasado se han aliado con los temores del presente. El caso
Watergate y el escándalo Irán-Contra, aunque con imprecisión, se han asentado
en el vocabulario político. Y los intentos para someter la investigación de
la trama rusa a un fiscal especial se multiplican en las filas demócratas.
Todo ello choca con el muro presidencial.
Trump, con la defenestración de Comey, ha dejado claro que no está dispuesto a
que nadie se cruce en su camino. Pero su poder tiene límites. En un sistema
como el estadounidense, la presidencia es fuerte, no omnímoda. Y ahora mismo, pese a la irritación de la Casa Blanca,
dos comités parlamentarios tratan de dilucidar si el equipo de campaña del
presidente se coordinó en las elecciones con el Kremlin en sus ataques a la
demócrata Hillary Clinton.
El futuro de estas pesquisas es incierto. Sin
el apoyo decidido del FBI, algunos expertos consideran que no podrán avanzar
mucho. Otros indican que todo dependerá de su propia voluntad, algo que,
pese a estar en manos de mayorías republicanas, aún no es objeto de sospecha. Prueba
de ello es el cerco al teniente general Flynn, un personaje nuclear en esta
oscura tramoya.
El antiguo general dirigió entre 2012 y
2014 la Agencia de Inteligencia de la Defensa. Tras ser despedido por su
carácter tiránico, se lanzó a tareas de asesoramiento empresarial en el mercado
ruso, donde alcanzó tal grado de penetración que llegó a compartir mantel con
el presidente Vladímir Putin.
Trump, un admirador de los militares con
experiencia en el campo de batalla, lo enroló como asesor. Islamófobo y
disruptivo pronto se hizo un lugar en el círculo íntimo del candidato
republicano. Junto con Jeff Sessions, actual fiscal general, y Steve Bannon, estratega jefe, formó el ala más radical de la campaña
y tras la victoria recibió el puesto de consejero de Seguridad Nacional. En el
cargo, con acceso a los mayores secretos de Estado, sólo duró 24 días. El 13
de febrero tuvo que dimitir al descubrirse que había mentido sobre el contenido
de sus reuniones con el embajador ruso en Washington, Serguéi Kislyak.
El Comité de Inteligencia del Senado le
quiere someter a una radiografía completa y para ello le reclama la lista de
sus posibles bienes en Rusia, así como los registros, grabaciones y anotaciones
de sus reuniones con funcionarios rusos entre el 16 de junio de 2015, fecha del
arranque de la campaña de Trump, hasta la investidura, el pasado 20 de
enero.
La requisitoria es de cumplimiento obligado
y llega después de que Flynn intentase sin éxito lograr la inmunidad a
cambio de declarar. Junto al general han sido citados otros asesores
electorales de Trump, como su amigo y consejero en relaciones
internacionales Carter Page.
La investigación también ha llamado a
declarar para el próximo martes a puerta cerrada a Comey. Su testimonio ante
los senadores puede ser clave. En contra de lo manifestado por la Casa Blanca, el
director del FBI tenía un “alto predicamento” entre sus agentes y
consideraba la investigación rusa como prioritaria, tal y como declaró este
jueves ante el comité, su sustituto en funciones, Andrew McCabe, quien también
negó cualquier interferencia de Trump en las pesquisas.
Comey, hasta ahora, ha guardado silencio y
solo ha trascendido un mensaje a sus subordinados: “Siempre he creído que un
presidente puede despedir a un director del FBI por cualquier motivo e incluso
sin motivo. No voy a perder el tiempo en ello”. El martes tendrá tiempo
para explicarlo.