"Estado Profundo" es más de lo que se cree
Manuel E. Yepe - Diario ¡Por esto! (Mérida)
Hace algunos días escribí algo sobre el "Estado
Profundo" (Deep State) y
ello movió a un buen amigo mío, el
estadounidense nacido en Cuba
Nelson P. Valdés, profesor de la
Universidad de Nuevo México que ha
estudiado mucho el tema, a enviarme un
comentario que aquí reproduzco
parcialmente para los lectores de POR ESTO!
“El Estado Profundo es mucho más de lo que
la gente cree o asume”,
enfatiza el profesor.
El bipartidismo tradicional está en crisis.
El partido demócrata
tradicional dejó de existir desde la década
de los 90. Los Clinton
enterraron a aquel partido demócrata que
estaba primordialmente basado
en los sindicatos. Desde tiempos de Nixon,
los sindicatos fueron
perdiendo poder político y económico. Los
Clinton aliaron el partido
demócrata a un sector capitalista
relacionado con la industrialización
en el exterior (run away capital) y
se convirtieron en instrumento
de sus finanzas, seguros y bienes raíces.
Los republicanos respondían al gran capital
industrial y a la
explotación del petróleo en el oeste del
país y en el exterior. A este
sector se le llamaba los "cowboys"
porque casi todo el petróleo
explotado era de Luisiana, Texas y Arkansas
o del exterior. En esos
tiempos el país se estaba
desindustrializando por efecto de una
política exacta, clara, y bien pensada de
los republicanos para
quitarles a los demócratas su base social
de trabajadores
sindicalizados.
Los demócratas estuvieron dispuestos a sacrificar
la
base social ya que pensaron que podían
atraer a la mal llamada clase
media urbana de profesionales que
trabajaban por su cuenta (abogados,
arquitectos, etc.). Ambos partidos tenían, por supuesto, una conexión
directa con el complejo militar-industrial
y la industria del
armamento que aún mantienen. Esta es una industria diferente a la del
automóvil, es una industria basada en
contratos militares. Ambos
partidos se aliaron a este sector.
Trump aparece en la palestra porque ambos
partidos habían colapsado.
El tea party es una manifestación de ese
colapso y el desplome del
partido demócrata es otra. Supuestamente,
Obama, debía movilizar a
sectores que forman parte de la llamada
política de identidades o
identity politics. Es decir, sectores que
en lugar de organizarse a
base de la representación de una clase
social -algo que ninguno de
los dos partidos desean
hacer-, movilizan a la gente en base de sus males
definidas identidades (mujer, negro,
gay, etc.)
Es este un fenómeno que se está dando en
casi todo el mundo. La
política basada en clase se ha deslizado
hacia políticas definidas por
la "identidad personal"
que lleva hacia la construcción de líderes en
base al personalismo, algo que, según
Valdés, no funciona.
Pero al mismo tiempo aparece una
industrialización nueva, basada en
las nuevas tecnologías de la mal llamada
informatización de la
sociedad, que es en sí la tecnología del
control directo del Estado,
que lo abarca todo y por eso es totalizante
y totalitario, mientras
que, para la población, se enfatiza en la
individualización.
En realidad, se trata de una sociedad
masificada y altamente controlada
en todos sus aspectos, resume el profesor.
Por ejemplo, en casi todas las vías y en
todos los semáforos hay en
cada esquina entre 6 y 16 cámaras de
televisión que filman y graban 24
horas al día, todos los días. Hay, no
menos de 50 millones de cámaras
de tráfico en todo el
país, y todas están filmando 24 horas al día,
guardando digitalmente todo lo registrado.
A lo anterior se une lo que la población le
proporciona a las
instituciones de la información sobre sí
misma. Facebook recibe de 1.8
billones de personas información sobre sí
mismas, de lo que se enteran
y con quienes se conectan.
Ahora comenzamos una nueva etapa, la del
Internet of Things o internet
de las cosas. La mayor parte de las
personas no tiene idea de lo que
es y lo que implica, pero significa un
control sobre prácticamente
todas las actividades cotidianas de los
seres humanos.
Incluso cuando un elector va a votar y
piensa que lo está haciendo en
secreto, el sistema está configurado electrónicamente de modo que el
mecanismo revela por quien está votado en
base al número del aparato
que recibe la hoja que usted marcó, porque
un escáner ya detectó lo
que marcó el votante, lo procesó y
concatenó.
Por cierto -hace notar el profesor
Nelson P. Valdés-, ¡ninguno de los
gigantes capitalistas del Internet y de la
industria de hardware tiene
sindicato! Los sindicatos se han opuesto a la revolución de las
computadoras porque sabían que
reemplazarían a los obreros. Esto lo
han sabido Karl Marx y todos aquellos que
han estudiado el tema. Hasta
Platón escribió acerca de cómo en el
espacio escultórico del Eutifrón
las estatuas de Dédalos reemplazaban a los
humanos.
El Estado Profundo existe, pero hay que
saber la profundidad a qué se
encuentra, concluye el profesor Nelson P. Valdés.
Blog del autor:http://manuelyepe.wordpress.com/