Turquía lanza un ultimátum por el acuerdo migratorio con la
UE
por Soeren Kern
11 de Agosto de 2016
Traducción del texto original: Turkey Sets Ultimatum for EU
Migrant Deal
Turquía ha amenazado con echarse atrás en el acuerdo para
detener el flujo de migrantes hacia la Unión Europea si para octubre no se
garantiza a sus nacionales la libertad de viajar por los países de la UE sin
necesidad de visado.
Aunque los turcos han amenazado repetidas veces con renegar
del acuerdo suscrito con la UEel 18 de marzo, esta es la primera vez que han
fijado una fecha límite.
Si la UE da el OK a la exención de visado, decenas de
millones de turcos podrán acceder inmediata y libremente a 26 países europeos.
Si se niega y Turquía en represalia reabre las compuertas de la migración, este
otoño podrían empezar a llegar a Grecia millones de personas procedentes de
África, Asia y Oriente Medio.
Europa está atrapada en un callejón sin salida.
El acuerdo migratorio, que entró en vigor el 1 de junio, fue
apresuradamente negociado por los líderes europeos, desesperados por recuperar
el control de una crisis por la que, en 2015, ingresaron en Europa más de un
millón de migrantes. La UE se comprometió a abonar a Turquía 3.000 millones de
euros, a garantizar la exención de visado a los 78 millones de turcos y a
reanudar las negociaciones para la entrada de Ankara en el club comunitario. A
cambio, ésta accedió a asumir el retorno de todos los migrantes que llegaran a
Grecia vía Turquía.
Los funcionarios turcos han acusado varias veces a la UE de
no cumplir su parte del trato.
El 25 de julio, en una entrevista en la televisión alemana
ARD, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que Turquía sólo había
recibido dos de los 3.000 millones de euros prometidos: "Los líderes europeos
no han sido honestos. Nosotros hemos mantenido nuestra promesa. Pero ¿han
mantenido los europeos la suya?".
La UE insiste en que los 3.000 millones deben ser
transferidos mediante Naciones Unidas y agencias internacionales de ayuda,
según la estricta normativa de gasto: "Los recursos del Fondo para los
Refugiados en Turquía da soporte a los refugiados en el país", informó la
UE en un comunicado. "Son fondos para los refugiados, no para
Turquía".
El 31 de julio, en una entrevista en el Frankfurter Allgemeine
Zeitung, el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Cavusoglu, remarcó que Ankara
quiere que la UE fije "una fecha límite concreta" para cancelar la
exigencia de visado a los turcos: "Puede ser a principios o a mediados de
octubre, pero estamos a la espera de una fecha exacta". Cavusoglu dijo que
sus palabras no eran "una amenaza", pero añadió: "Si no se
levantan las restricciones en materia de visados, nos veremos obligados a
retirarnos del acuerdo alcanzado el 18 de marzo".
Según el acuerdo, las autoridades europeas se comprometían a
dar a los turcos acceso al Espacio Schengen (de fronteras abiertas) por la vía
rápida y sin necesidad de visado para el 30 de junio, y a reanudar las
negociaciones paralizadas sobre el ingreso de Turquía en la UE a finales de
julio. Para poder conseguir el levantamiento de los visados, para el mes de
abril Turquía tenía que haber cumplido 72 requisitos, entre ellos los
siguientes: que sus pasaportes cumplieran los estándares de seguridad de la UE,
que compartiera información sobre documentos falsificados y fraudulentos
utilizados para viajar a la UE y que garantizara permisos de trabajo a
migrantes no sirios.
Los funcionarios europeos dicen que, aunque cumple la
mayoría de las condiciones, Turquía no cumple la más importante: la de relajar
sus rigurosas leyes antiterroristas, que se están utilizando para silenciar a
los críticos de Erdogan, especialmente desde el fallido golpe del 15 de julio.
El comisario europeo Günther Oettinger dijo hace poco que no
cree que la Unión Europea vaya a conceder la exención de visado a los
ciudadanos turcos este año, a causa de la campaña represiva desatada por
Erdogan tras el golpe. Las autoridades turcas han detenido a más de 15.000
personas en relación con la intentona, y al menos 60.000 funcionarios,
profesores, periodistas, policías y soldados han sido despedidos o suspendidos
de sus funciones.
Las negociaciones para el ingreso de Turquía en la UE
también se han embarrancado después de que Erdogan amenazase con reinstaurar la
pena de muerte. Oettinger dijo: "La pena de muerte es incompatible con
nuestro orden de valores y nuestros tratados. Ningún país puede convertirse en
Estado miembro de la UE si introduce la pena de muerte".
Erdogan, por su parte, ha afirmado que ya no está interesado
en la pertenencia a la UE: "Seguiremos por nuestro camino, y ustedes por
el suyo".
Entre tanto, funcionarios griegos han informado de un
notable aumento del número de migrantes que están llegando a su país desde
Turquía tras la intentona golpista. Los observadores dicen que Erdogan está
utilizando los flujos migratorios para presionar a Grecia a fin de que
extradite a ocho oficiales turcos que participaron en el golpe y que huyeron a
través de la frontera común. Atenas se ha negado a entregarlos.
Mientras se aclara el acuerdo migratorio, funcionarios
europeos están discutiendo un plan B. El periódico alemán Bild informó
recientemente de un plan confidencial para alojar a todos los migrantes
procedentes de Turquía en las islas griegas del Egeo. Se podría suspender el
transporte público entre esas islas y la Grecia continental, para evitar que
aquellos se trasladen a otras partes de la UE.
El plan, que según Bild se está discutiendo en los
escalafones más altos del poder europeo, convertiría de facto partes de Grecia
en campos masivos de refugiados por espacio de muchos años. Se desconoce si los
líderes griegos tendrán que decir algo al respecto.
La Unión Europea se encuentra ante una auténtica aporía.
Seguirá llegando un gran número de migrantes musulmanes a Europa, al margen de
que la EU apruebe o no la exención de visado.
Miles de migrantes recién llegados, la gran mayoría de ellos
hombres, atestan los andenes de la Estación de Occidente de Viena el 15 de
agosto de 2015; ésta fue una escena típica en el verano y el otoño de ese año.
(Imagen: Bwag/Wikimedia Commons).
Los críticos de la eliminación del visado temen que millones
de turcos puedan acabar emigrando a Europa. La revista austriaca Wochenblick
informó recientemente de que 11 millones de turcos viven en la pobreza y de que
"muchos de ellos están soñando con mudarse a Europa Central".
Otros analistas creen que Erdogan ve aquí una oportunidad
para exportar el problema kurdode Turquía a Alemania. Según el ministro bávaro
de Economía, Markus Söder, millones de kurdos están listos para aprovechar la
eliminación del visado para huir a Alemania y escapar de la persecución
erdoganista: "Estamos importando un conflicto turco interno",
advirtió. "Al final, llegarán menos migrantes en barco, pero llegarán más
por avión".
En un artículo sorprendentemente perspicaz, Wolfram Weimer,
un famoso periodista alemán,escribió que Erdogan está aprovechándose de la
debilidad estratégica de Europa para promover el imperialismo turco y su
objetivo de islamizar el continente:
Hace unos pocos
días, Erdogan dijo: "No importa la zafiedad, la crueldad y la falta de
escrúpulos con la que actúen los países occidentales: no les queda más remedio
que mantener los flujos de migración bajo control". En resumen: ve la
migración masiva como un arma política para presionar a Europa. En los círculos
diplomáticos y militares se ha hablado durante meses del "arma de la
migración", porque los servicios secretos turcos han estado promoviendo
deliberada y masivamente la migración de musulmanes a Europa.
Turquía está
ganando ahora enormes cantidades de dinero con toda clase de servicios de
migración, y ha permitido que florezca la industria de los refugiados. Al mismo
tiempo, Erdogan está persiguiendo abiertamente la islamización de Europa. Con
su Diyanet [una rama del Directorio de Asuntos Religiosos del Gobierno turco
que dirige cientos de mezquitas en Europa], Europa (y especialmente Alemania)
están siendo islamizadas de manera planificada; los refugiados desempeñan un
papel esencial, al igual que las mezquitas, para proveer un 'hogar' a los
fieles en tierra extranjera.
La cita favorita
de Erdogan proviene de un poema de Ziya Gökalp [1876-1924, padre del
nacionalismo turco]: "Las mezquitas son nuestras barracones, y los minaretes
nuestras bayonetas". Erdogan se ve a sí mismo, tanto el plano nacional
como en el internacional, como un guerrero cultural religioso; como el santo
patrón de la expansión del islamismo.
Soeren Kern es analista de política europea para el
Instituto Gatestone en Nueva York. Síguelo en Facebook y en Twitter. Su primer
libro, Global Fire, estará a la venta en 2016.