RUSIA Y CHINA DISPUESTAS A LUCHAR A LAS PUERTAS DE ESTADOS UNIDOS
Por
May Schwarzkopf -
28 Abril, 2017868
por Niki Vogt
La coyuntura actual, con sus conflictos cada vez más
intensos en el Medio Oriente y la grave escalada militar en marcha en Europa –a
las puertas de Rusia– y también en Asia, ahora alrededor de la República Popular
Democrática de Corea, ha llevado a numerosos comentaristas a afirmar que el
mundo está al borde de una Tercera Guerra Mundial. Pero los estrategas de
Estados Unidos, que sigue empujando sus aliados europeos a agravar las
tensiones, al parecer creyendo que todo enfrentamiento bélico se desarrollaría
siempre del otro lado de los océanos que bañan las costas estadounidenses,
parecen no haber mirado bien los mapas para tener en cuenta todas las
posibilidades.
La Federación Rusa realizó del 5 al 10 de septiembre
«Cáucaso 2016», uno de los mayores ejercicios militares defensivos de la
historia, con la participación de 120 000 soldados y oficiales.
La agencia de noticias Tass reportó que «Cáucaso 2016» se
desarrolló en áreas adyacentes a la península de Crimea. Según el jefe del
estado mayor general ruso, general Valery Guerasimov, nunca participaron más de
12 500 personas a la vez. Entre los participantes también se contaron
representantes de los diferentes ministerios y del Banco Central de Rusia.
El general Guerasimov describió este ejercicio como un
«entrenamiento militar intensivo». Fue para toda la oficialidad un difícil test
que también sometió a dura prueba todos los organismos militares de control y
verificó sus capacidades en función de la coordinación que debe existir entre
todas las ramas de las fuerzas armadas rusas durante la realización de
operaciones conjuntas.
Una clara advertencia a Occidente
La envergadura misma de ese ejercicio y la región
seleccionada para realizarlo pueden ser interpretadas como una clara
advertencia a Occidente para que no trate de utilizar la llamada «anexión de
Crimea» ni ponga a prueba la paciencia de Rusia en la región de Donbass. Al
mismo tiempo se dio a conocer el proyecto de creación –de aquí a 2018– de una
línea de defensa costera en el extremo oriental de Rusia.
Una semana antes del inicio de «Cáucaso 2016», el ministro
ruso de Defensa, general Serguei Choigu, había anunciado la creación, con gran
despliegue de recursos materiales y humanos, de una unidad especial en la
región de Chukotka. La decisión fue tomada en 2015 y es «parte de un plan de
instalación de un sistema unificado de defensa desde la costa ártica, en el
norte, hasta el territorio de Premorja, en el sur». El objetivo es garantizar
la seguridad de las Islas Kuriles y en el Mar de Bering así como la protección
de las rutas marítimas del Pacífico y fortalecer las capacidades combativas de
la marina nuclear rusa. Las nuevas divisiones deben garantizar la defensa de
las regiones, escasamente pobladas, de la costa oriental de la Federación Rusa.
Divisiones rusas en la frontera oriental de la Federación
El comunicado oficial no decía más. Pero, en relación con
los dos anuncios que contenía, es interesante señalar que la Federación Rusa
envía a Washington un mensaje perfectamente claro.
Rusia no disponía hasta entonces de ninguna división
consagrada a la defensa costera. Las fronteras occidentales de Rusia se hallan
en el continente europeo y, por el lado del este –desierto– no había necesidad
de defender las costas que se hallan frente al territorio de Alaska, también
prácticamente desierto. No existe información sobre las características que
tendría una defensa costera oriental [rusa], ni sobre su despliegue o el
armamento previsto para ella.
Hasta ahora –como en tiempos de la Unión Soviética– había
fuerzas navales que protegían las costas rusas con su presencia en el Mar
Báltico, el Océano Ártico, el Mar Negro y el Pacífico. Entonces, ¿por qué crear
divisiones terrestres a lo largo de las costas?
Una división es un gran conjunto organizado de fuerzas
terrestres capaz de asumir un enfrentamiento de tipo “interarmas”, o sea
desplegando fuerzas de infantería, unidades de ingeniería militar, de defensa
NBC [defensa contra ataques nucleares, biológicos o químicos], blindados,
servicios de salud, misiles, artillería pesada, en resumen todos los medios de
la panoplia militar moderna. En lo adelante, varias divisiones se posicionan a
lo largo de la costa oriental [de la Federación Rusa].
A sólo 90 kilómetros de Alaska
Una simple ojeada al mapa muestra que entre el punto más
avanzado del noreste de Rusia y el territorio de Estados Unidos no hay más que
el Estrecho de Bering. Y, en su punto más estrecho, las dos superpotencias
están a no más de 90 kilómetros. Alaska está a un paso. Pero ¿qué hay en
Alaska, además de renos, lobos, osos y unos cuantos poblados?
En Alaska hay bases militares estadounidenses que están muy
lejos de carecer de importancia, como la base aérea de Elmendorf, en Anchorage.
Allí están desplegados los más recientes aviones de guerra estadounidenses F-22
Raptor, listos a despegar para interceptar los bombarderos estratégicos rusos.
Pero también están allí el NORAD [1] a cargo de la región de
Alaska, el Mando del 11º Ejército Aéreo de Estados Unidos y Fort Richardson,
con la 4ª Brigada de Paracaidistas (Combat Team) de la 25ª división de
infantería. Como ya explicamos anteriormente, las divisiones podrían disponer
de diferentes tipos de misiles. El analista militar Sergei Ischenko señala que
si Rusia instalara a lo largo de su costa oriental varias rampas móviles de
lanzamiento del sistema de misiles balísticos de corto alcance Iskander, los
F-22 Raptor de Estados Unidos apenas tendrían tiempo de despegar.
Como ya sabemos, a raíz del incidente del USS Donald Cook
[2] y de otras demostraciones de las fuerzas armadas rusas, estas últimas
podrían paralizar totalmente los dispositivos electrónicos militares de Estados
Unidos –y Alaska no sería la excepción– dejando sordos y ciegos todos sus
puestos de observación y alerta. «Como en los tiempos de la guerra fría, las
tropas de las bases de Elmendorf y de Fort Richardson se irían cada noche a la
cama con un mal presentimiento», resume el analista Ischenko.
Rusia impone a Estados Unidos lo que ella misma ha venido
sufriendo
Rusia aplica ahora exactamente lo que ella misma ha tenido
que soportar durante los últimos años: bases militares y tropas de la potencia
adversaria aparecen cerca de las fronteras de Estados Unidos.
Para colmo, como subrayó el presidente chino Xi Jinping en
la Cumbre del G20 celebrada en Hangzhu, China persigue sus propios objetivos en
el Mar de China Meridional, justo al sur de la costa oriental de Rusia.
Decididamente, la situación no parece nada halagüeña para Estados Unidos.
Pero, no sólo habrá divisiones de defensa costera en la
región de Chukotka y en las costas del sur, antes de llegar a China. La fuerza
aérea rusa ha construido 10 bases aéreas en el Ártico. Spetsstroy, el sistema
ruso a cargo de las construcciones especiales, está desarrollando las
instalaciones de infraestructura de esas bases aéreas en el Gran Norte, el
Extremo Oriente y en Siberia para acoger a 20 000 militares con sus familias,
así como empleados civiles del ministerio de Defensa.
El sitio web [estadounidense] The National Interest señala
que los aviones de combate de esas 10 bases aéreas rusas están equipados con el
temible Vympel R-37, un misil aire-aire de muy largo alcance capaz de derribar
de manera selectiva los aviones estadounidenses AWACS y C4-ISTAR. Estos misiles
aire-aire pueden recorrer distancias tan grandes que los aviones que los lanzan
son inaccesibles para los aviones de combate estadounidenses que sirven de
escolta a los AWACS y los C4-ISTAR.
Los aviones de combate rusos pueden además derribar con gran
precisión los aviones estadounidenses de reabastecimiento en vuelo y la
explosión de la carga de combustible altamente inflamable que transportan esas
aeronaves es de tal intensidad que no deja a las tripulaciones absolutamente
ninguna posibilidad de sobrevivir aunque utilicen sus asientos eyectables. El
impacto transforma instantáneamente el avión de reabastecimiento repleto de
combustible en una bola de fuego.
Están además los misiles aire-aire Nivator KS-17, que ya
reciben entre los estadounidenses el sobrenombre de «AWACS killers» y que
garantizan con toda precisión la aniquilación del blanco a una distancia de 400
kilómetros. Son los misiles aire-aire más pesados y más destructivos que se
hayan construido nunca. La fuerza aérea de la India ya dispone de esa arma, que
equipa sus Su-30MKI adquiridos en Rusia.
1500 soldados de élite rusos en Bolivia
El rearme va incluso más allá de la frontera noroeste de
Estados Unidos.
El 6 de septiembre de 2016, la agencia Tass reportaba el
envío de 1 500 Spetsnaz (fuerzas especiales rusas) a Bolivia, en el marco de un
acuerdo de cooperación militar de inmediata aplicación entre la Federación Rusa
y Bolivia. Pero se trata a la vez de una avanzada –cuyo número no se limitará
probablemente a 1 500 hombres– que se acerca a las fronteras de Estados Unidos.
Bolivia ve en Rusia un país amigo con el que mantiene excelentes relaciones,
según declaró el ministro de Defensa boliviano. Por su parte, Rusia ve en
Bolivia un socio prometedor, respondió el ministro de Defensa ruso.
La prontitud de Bolivia en cooperar con Rusia se inscribe en
un contexto de temor a convertirse en la próxima Venezuela o el próximo Brasil,
donde Estados Unidos provocaría desórdenes y derrocamientos de políticos.
En Brasil, Washington parece estar detrás de la destitución
de la presidenta Dilma Roussef, cuyo sucesor a la cabeza del Estado, Michel
Temer, fue durante muchos años, según informaciones reveladas por WikiLeaks,
informante de los servicios de inteligencia estadounidenses contra su propio
país. El artículo indica además que Temer recurrirá a Goldman Sachs y al FMI
para administrar y dirigir la economía brasileña.
Durante el derrocamiento de Dilma Roussef, Temer tuvo el
respaldo del senador Aloysio Nunes, quien maniobró a favor de la destitución de
la presidenta. Después de lograr la destitución de Roussef, Nunes se fue por 3
días a Estados Unidos para reunirse allí con representantes del gobierno
estadounidense, con miembros del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y
del Albright Stonebridge Group –encabezado por Madeleine Albright– y con el ex
embajador de Estados Unidos en Brasil, Thomas Shannon. WikiLeaks recuerda
también que la actual embajadora de Estados Unidos en Brasil, Liliana Ayalde,
estuvo implicada anteriormente en el derrocamiento del gobierno en Paraguay.
Avión espía de Estados Unidos en el Mar Negro
Rusia justifica la aceleración de sus esfuerzos en el sector
militar –que evidentemente apuntan a Estados Unidos– recordando que en la región
del Mar Negro un avión espía P8 Poseidon de Estados Unidos, trató de penetrar
recientemente en el espacio aéreo ruso con su transpondedor apagado [3]. El
avión estadounidense fue interceptado entonces por un Su-27 ruso.
El Pentágono se quejó después de que el avión de combate
ruso había realizado maniobras peligrosas y afirmó que se había aproximado
hasta una distancia de 10 pies del avión estadounidense. Pero el intento de
penetración en el espacio aéreo ruso contradice todas las reglas internacionales,
y esta fue sólo una más de las agresiones estadounidenses deliberadamente
perpetradas el 1º de agosto de 2016, cuando Estados Unidos hizo volar alo largo
de la frontera norte de Rusia varios bombarderos estratégicos capaces de
transportar armamento nuclear.
Un nuevo panorama de la situación internacional
Si tenemos en cuenta el hecho, ya mencionado anteriormente,
que China ya ha mostrado abiertamente que está dispuesta a oponerse a las
actividades de Estados Unidos en la región, y el armamento que ha desarrollado
la propia China, vemos dibujarse un nuevo panorama de la situación
internacional.
Con su misil PL-15, China ha dejado perplejos a los
responsables militares de Estados Unidos. El AIM-120 AMRAAM [Misil Aire-Aire
Avanzado de Alcance Medio] que equipa actualmente los aviones de combate
estadounidenses no soporta la comparación con el PL-15 chino. «¿Qué podemos
hacer ante esa amenaza?», se preguntó el general Herbert Carlisle, comandante
del Air Combat Command, para exigir seguidamente: «El PL-15 y el alcance de ese
misil… simplemente tenemos que ser capaces de sobrepasarlos.»
China ha desarrollado también el Chengdu J-20, un avión de
combate furtivo, eficaz y ultramoderno. Aunque los chinos mantienen en secreto
numerosos datos, los militares estadounidenses dan por sentado que se trata de
un avión optimizado capaz de alcanzar grandes velocidades y de muy largo
alcance. Al armar ese avión de combate con el misil PL-15, China podrá destruir
los aviones de reabastecimiento en vuelo de Estados Unidos, y también sus
barcos de guerra.
Es importante tener en cuenta que las operaciones aéreas de
los aviones de combate estadounidenses F-22 sobre los mares exigen la
participación de 3 o 4 aviones de reabastecimiento en vuelo que, según un
RAND-Briefing, deben despegar cada hora para reabastecer en vuelo los aviones
de combate con 2,6 millones de galones de combustible. Por supuesto, eso
también se sabe en Pekín. Así que los aviones chinos Chengdu J-20 no tienen más
que utilizar –a prudencial distancia– sus misiles PL-25 contra los pesados y
poco maniobrables aviones de reabastecimiento en vuelo para derribarlos
fácilmente y paralizar así la US Air Force en las aguas extraterritoriales a lo
largo de las costas chinas y de las costas orientales de Rusia.
Los estadounidenses tendrán que acostumbrarse a la idea de
que la guerra puede librarse en su propio territorio
Teniendo en cuenta que Rusia agregaría a todo lo anterior su
propia capacidad para neutralizar el complejísimo sistema electrónico AEGIS de
las fuerzas armadas estadounidenses, el hecho es que Estados Unidos no puede
darse el lujo de probar fuerza frente a China y Rusia en esa parte del mundo.
Los bombarderos estadounidenses no podrían penetrar
profundamente en los territorios de China y Rusia para destruir las grandes
ciudades y los centros importantes con bombardeos aéreos. Pero tampoco serían
capaces de realizar acciones combativas en las zonas costeras de China o Rusia.
Estados Unidos está perdiendo su predominio aéreo en el Mar de China
Meridional, región de gran importancia –debido a sus vías comerciales
mundiales– y también está perdiendo su influencia sobre los Estados con costas
en esas aguas, que hoy ven al antiguo campeón absoluto en posición de
desventaja.
En cambio, Rusia y China sí tienen buenas posibilidades de
enfrentar a Estados Unidos a lo largo de la costa occidental estadounidense, e
incluso en suelo estadounidense, con durísimos ataques aéreos. Sin sus sistemas
de alerta electrónica, ya que Rusia puede desactivarlos, las posibilidades de
la defensa antiaérea de Estados Unidos serían muy reducidas. En materia de
combate aéreo, los misiles aire-aire de largo alcance rusos y chinos son
superiores a los de Estados Unidos.
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Así que los estadounidenses tendrán que ir acostumbrándose a
la idea de tener que sufrir la guerra en su propio suelo. Toda la costa
occidental de Estados Unidos, hasta muy lejos en la profundidad del territorio
estadounidense, se vería afectada. Y si a Estados Unidos se le ocurriese
recurrir al arma nuclear, la respuesta sería como mínimo una bomba atómica
sobre una gran ciudad estadounidense de la costa occidental.
La tendencia que acabamos de describir muestra que Rusia y
China quieren que Estados Unidos lo tenga muy claro y que ambos países están
decididos, si fuese necesario, a recurrir a sus nuevas posibilidades. Pero el
pueblo estadounidense no está sicológicamente preparado para ese catastrófico
escenario y se produciría una explosión de pánico que desataría una verdadera
tormenta contra el gobierno. Estados Unidos no sería capaz de enfrentar una
guerra así por más de 2 semanas.
May Schwarzkopf
Colaboradora en Geopolitico.es
Fuente
Voltairenet
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