SIRIA,
UCRANIA Y HONG KONG. EL IMPERIO ABRE UN FRENTE DE DESESTABILIZACIÓN A CHINA
Gustavo
Herren (especial para ARGENPRESS.info)
Manteniendo
la invariancia de sus intereses geopolíticos históricos, Estados Unidos va
propagando polos de inestabilidad y conflicto hacia el Este de Eurasia,
valiéndose de estratagemas que van desde las revueltas sociales, como las
revoluciones de colores que se inician con reclamos populares genuinos y
rápidamente son imbricadas por fuerzas afines al Imperio, hasta los golpes de
Estado utilizando rebeldes, mercenarios, paramilitares y terroristas
funcionales, como el Daesh (Estado Islámico).
El núcleo de
resistencia que puede amenazar al liderazgo global supremo de Estados Unidos,
además de China, Rusia y en Oriente Medio Irán, está en Asia Central con el
grado de acercamiento que pueda tener Moscú con Kazajistán, Kirgistán,
Tajikistán y Uzbekistán.
Por eso
Afganistán (con su frontera norte) es estratégico para Washington , y junto con
Pakistán e India constituyen un tapón entre China e Irán en Oriente Medio.
Desde 2011, Estados Unidos intenta forzar su influencia sobre Asia Central
conectando con el libre comercio y una infraestructura de rutas energéticas, a
los cinco países que están entre el Caspio y Mongolia, Kazajistán, Kirgistán,
Tajikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, con Pakistán y la India (como contrapeso
a China). Todo a través de Afganistán, proyecto que el Departamento de Estado
llama la Nueva Ruta de la Seda.
Desde hace
tiempo, Estados Unidos ve peligrar su geopolítica de evitar la integración de
Eurasia, ya que China está avanzando concretamente en la construcción de una
relevante red comercial siguiendo el camino de la antigua ruta de la seda.
Además, está cristalizando sobre esa ruta, un entendimiento económico en que
participan Rusia, China y Mongolia, con la construcción de un ferrocarril que
atravesaría países claves de Asia Central.
En esa línea
hace días, el presidente de Rusia lideró en la ciudad de Astracán la Cumbre del
Caspio, en que participaron los presidentes de los otros cuatro países con
litoral en el Mar Caspio, Azerbaiyán, Kazajistán, Turkmenistán e Irán,
anunciando que realizarán maniobras conjuntas en 2016 con simulacros de guerra
en gran escala, y reivindicaron que solo la Fuerzas Armadas de esos países
ribereños tienen derecho a tener presencia en el Caspio. Putin señaló, que
habrá un aumento en la cooperación que no solo mejorará el desarrollo económico
y la competitividad en los mercados, sino que busca la estabilidad regional y
la lucha contra el extremismo y el terrorismo.
En Eurasia,
las regiones susceptibles a desestabilización interna y externa comprenden a
Ucrania, Azerbaiyán y Uzbekistán. En China, las regiones autónomas de Tibet al
sur y Xinjiang (Sinkiang) al norte. En estas regiones un factor común para la
inestabilidad es una combinación de islamismo y diversidad étnica.
La región
administrativa especial de Hong Kong es una de las ciudades que ha recibido un
impacto significativo del coloniaje cultural capitalista occidental. Es un
punto histórico vulnerable de entrada a China continental, en que desde hace
más de tres siglos el Imperio Británico, la potencia marítima de la época,
comenzó la penetración al territorio chino intentando su división y conquista,
como hizo en India. Cuando los ingleses llegaron a China hacia fines del siglo
XVII, no pudieron establecer lazos comerciales ya que sus mercaderías eran de
inferior calidad que las chinas, tampoco pudieron venderles armas ya que en el
país no había divisiones mayores ni guerras. De modo que comenzaron con el
negocio del narcotráfico, en que fue pionero el estadounidense radicado en
Inglaterra Elihu Yale (fundador de la universidad de Yale) y alto funcionario
en la India de la poderosa transnacional privada de las Indias Orientales
(British East India Company). Como los emperadores les prohibían ingresar al
territorio, los ingleses vendían en los puertos a la mafia china el opio que
cultivaban en India , y ésta lo traficaba al continente. El narcotráfico así
sostenido durante más de un siglo y medio, llevó a un deterioro y caos social
de tal magnitud, que China estuvo a punto de ser colonizada. Los desenlaces cuando
el gobierno intentó frenar el comercio de droga fueron las dos guerras
anglo-chinas del opio (1839 y 1860). Cuando en 1842, Pekín fue derrotado en la
primera guerra del opio, Gran Bretaña ocupó el puerto de Hong Kong y en 1865
creó el banco HSBC (The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation) para
administrar las enormes ganancias del narcotráfico. En 1997, Hong Kong fue
devuelto a China con el compromiso de respetar el estilo de vida capitalista de
durante 50 años.
Hace unos
dos meses, Beijing había acusado a Gran Bretaña de interferir en sus asuntos
internos, cuando dos de los principales activistas por la ‘democracia’ en Hong
Kong, Martin Lee y Anson Chan se reunieron con el viceprimer ministro británico
Nick Clegg, para exigir mayores libertades a Beijing. Este año, Lee y Chan se
habían encontrado en Washington con el vicepresidente Joseph Biden, y tomaron
parte en una charla sobre la democracia en Hong Kong, organizada por la
organización no gubernamental NED (National Endowment for Democracy) que en
1997 les había otorgado el ‘premio a la democracia’.
Pero Gran
Bretaña no está sola. La actual protesta masiva hasta ahora casi pacífica, en
su mayoría compuesta de jóvenes y estudiantes que piden ‘democracia y libertad
para elegir a sus autoridades’ sin que sean designadas por Beijing, y por su
similitud con las revoluciones de colores ha sido etiquetada por algunos como
‘revolución de los paraguas‘, fue declara ilegal por las autoridades chinas.
Entre los que motorizan la protesta y desobediencia civil está el movimiento
internacional Occupy Central, que es apoyado por el Departamento de Estado de
Estados Unidos, y financiado por las organizaciones no gubernamentales (ONG)
estadounidenses NED y su pariente NDI (National Democratic Institute) que operan
desde hace años para atacar a China desde adentro. La NDI realiza operaciones
psicológicas y de guerra política de organizaciones. En Hong Kong, ha creado
programas de formación de jóvenes líderes políticos, reuniones con partidos
políticos y líderes de gobierno, universitarios y sociales para discutir temas
como la posibilidad de reformas políticas, el sistema electoral, modelos para
el sufragio universal, la Ley Básica como marco de gobernabilidad para una
genuina democracia.
Los líderes
de Occupy Central, las ONG y Washington, repiten a coro las mismas demandas. El
vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, anunciaba que Estados Unidos está
observando de cerca la situación en Hong Kong y apoya las libertades
individuales y la libertad de expresión, e insta al gobierno de Hong Kong a
mantener la prudencia’. Luego, en una reunión en Washington con el ministro de
Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, el Secretario de Estado John Kerry,
reiteró ‘…Estados Unidos apoya el Sufragio Universal en Hong Kong de acuerdo
con la Ley Básica y creemos en una sociedad abierta con el mayor grado posible
de autonomía y gobernada por las reglas de la ley, que es esencial para la
estabilidad y prosperidad de Hong Kong‘.
El canciller
Wang Yi le respondió ‘…El gobierno de China ha fijado clara y firmemente su
posición. Los asuntos de Hong Kong son asuntos internos de China. Todos los
países deben respetar la soberanía de China. Esto es también un principio
básico que gobierna las relaciones internacionales. Ningún país, ninguna
sociedad, nadie permitirá aquellos actos ilegales que violen el orden público.
Esta es la situación en los Estados Unidos, y es la misma situación en Hong
Kong (se refería a la protesta de Occupy en Wall Street en 2011 y al
levantamiento racial en Ferguson en Agosto, en los que China se abstuvo de
interferir y criticar). Creemos que el gobierno de la Región Administrativa
Especial de Hong Kong tiene la capacidad para manejar la actual situación de
acuerdo a la ley. Estoy listo para mantener con el Secretario Kerry un debate a
fondo sobre aquellos temas de interés mutuo regional e internacional y también
nuestra cooperación bilateral’. En Beijing la vocera del Ministerio de
Relaciones Exteriores Hua Chunying dijo ‘…China pide a los países pertinentes
que sean prudentes en las palabras y los hechos, se abstengan de interferir de
cualquier modo en los asuntos internos de Hong Kong , y no apoyen actividades
ilegales como las de ‘Occupy Central’ ni envíen cualquier señal equivocada’.
El objetivo
que está detrás de la revuelta, es no solo evitar que China ponga sus
candidatos en la administración de Hong Kong, sino que éstos sean títeres de
Washington y Londres. Los movimientos de protestas con Occupy Central a la
cabeza, han reclamado la dimisión de Leung Chun-ying actual Jefe Ejecutivo de
la península e islas, y han amenazado que si no se atienden sus exigencias
continuarán con la desobediencia civil hasta desestabilizar Hong Kong y la
propia China.
Las elites
de poder económico capitalista de Estados Unidos, no están dispuestas a
abandonar en lo más mínimo la unicidad de su autoproclamado destino manifiesto
para el liderazgo planetario, reivindicado por el poder político del gobierno.
Una peligrosa tendencia hacia una dictadura mundial, basada en la superioridad
de su poder militar. Ante las repercusiones negativas que tuvo su hipócrita
doble discurso en la reciente Asamblea General de Naciones Unidas, el premio
Nóbel de la Paz, Obama, retocó en algo su retórica en su comunicación semanal
al país '...Son los pueblos del mundo los que nos buscan para liderar, y damos
la bienvenida a esa responsabilidad. Como mostramos esta semana al mundo
estamos preparados para hacer lo que sea necesario para asegurar este legado a
las generaciones venideras'.
Washington
ha advertido que su accionar impune como primera potencia militar global, está
siendo amenazado. Cuando en 2013 en su hoja de ruta hacia Irán, estuvo a punto
de bombardear Siria para derrocar al presidente al Assad, con la acusación de
las armas químicas, la intervención diplomática de Moscú frustró el ataque. La
respuesta a la iniciativa rusa, fue abrirle un frente de conflicto con la
desestabilización de Ucrania, y la revuelta manipulada del Maidán, madurada
previamente con la revolución naranja. Sin embargo, la estrategia de generar
inestabilidad tendiendo a la fragmentación de Rusia fue desafiada, cuando ésta
produjo el efecto inverso incorporando Crimea a su territorio. La oportunidad
para su nueva respuesta, redoblando la apuesta en Siria (y de paso en el camino
hacia el Gran Oriente Medio) se la dieron sus enemigos funcionales los
yihadistas, como el Daesh (Estado Islámico).
Pero es más,
en estas condiciones Washington ha intensificado su ofensiva a nivel global
hacia una unípolaridad forzada en una multipolaridad debilitada. En América
Latina, sus pueblos después de haber sufrido el duro castigo neoliberal,
constituyen una vanguardia en el mundo en su lucha contra el imperialismo y el
neocolonialismo occidental. El ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América) configura el núcleo duro de la resistencia que amenaza la
influencia hegemónica de Estados Unidos, así sus operaciones de
desestabilización apuntan con mayor intensidad contra Venezuela, Bolivia,
Ecuador, Nicaragua y Cuba, y en menor grado contra otros países de la región.
Con protocolos actualizados, aunque similares a los que utilizó el Imperio
Británico en sus conquistas y colonizaciones territoriales, hoy la mano
invisible de su hijo putativo el imperialismo estadounidense, aplica
simultáneamente las guerras políticas de organizaciones, ideológicas, de
inteligencia, de masas, psicológica y económica, lo hace en Venezuela para
quebrar la integración latinoamericana y recuperar su patio trasero, pero
también en Siria para tomar Irán, en Ucrania el pivote para dividir a Rusia, y
ahora en Hong Kong para debilitar a China, desde adentro…