Días contados? Miembros del Congreso mantienen conversaciones secretas para
revocar a Trump
Publicado: 5 may 2017
El presidente de EE.UU. podría ser apartado
de su cargo si se considera que está mentalmente incapacitado para ejercer sus
funciones o si se abre una grave "crisis constitucional".
Miembros del Congreso de EE.UU. están
manteniendo "conversaciones privadas" sobre si el
presidente Donald Trump debe ser depuesto de su cargo, escribe el periodista Evan
Osnos en 'The New Yorker'.
Como ejemplo, el columnista cita al senador
Mark Warner, el demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia de
EE.UU., quien "dijo en privado a sus amigos que apostaba dos a uno a
que Trump no completaba su mandato".
Escándalos y descontento
Los primeros cien días del republicano al
frente de la Casa Blanca han estado marcados por numerosos escándalos y
contratiempos. Osnos apunta que el índice de aprobación de Trump es
de un 40% (el más bajo registrado en la historia por un presidente recién
elegido) y que su círculo cercano también está en el punto de mira: Ivanka
Trump y su esposo, Jared Kushner, se han convertido en altos
funcionarios de la Casa Blanca, lo que ha generado fuertes críticas sobre
posibles conflictos de intereses que afecten a sus negocios privados.
"Entre octubre y
marzo, la Oficina de Ética Gubernamental recibió más de 39.000 consultas
públicas y quejas, un aumento del 5.000% con respecto al mismo período al
inicio de la Administración Obama", señala el periodista. "Nadie ocupa la Casa Blanca sin críticas,
pero Trump está asediado por dudas de un orden diferente",
indica.
Dos vías para revocar a Trump
Salud mental
El columnista destaca que la Constitución
de EE.UU. ofrece dos posibles vías para que un presidente sea revocado de su
cargo. La primera es a través de una acusación por el Congreso apelando a la Vigesimoquinta
Enmienda de la Carta Magna, que permite que un presidente sea revocado si
es considerado mentalmente imposibilitado e "incapaz de cumplir con
los poderes y deberes de su cargo". Ese dictamen puede ser
aprobado por el vicepresidente y una mayoría del gabinete o por un cuerpo
separado, tal como un panel de expertos médicos nombrado por el Congreso.
En esta línea, Osnos apunta desde la
toma de posesión de Trump "varios miembros del Congreso han
mostrado preocupación por su salud mental como una razón para cambiar la
ley".
Así, a principios de abril, el demócrata
Jamie Raskin presentó junto con otros 20 miembros del Congreso un proyecto de
ley para ampliar la autoridad del personal médico para evaluar la aptitud
mental de los presidentes. "Creen que tienen el deber constitucional de
convocar a un cuerpo para evaluar la salud de Trump", explica
el periodista.
El analista también señala que más de
53.000 profesionales de la salud mental han firmado una petición en la que
aseguran que Trump "manifiesta una grave enfermedad mental
que le hace psicológicamente incapaz de desempeñar completamente sus funciones
de presidente".
"Creo que la invocación de la sección
4.ª de la Vigesimoquinta Enmienda no es una fantasía, sino una herramienta
totalmente factible. No inmediatamente, pero sí antes de 2020", sostiene Laurence Tribe, profesor de Derecho de la
Universidad de Harvard.
Crisis constitucional
Asimismo, Osnos también afirma que Trump
podría causar una "crisis constitucional" que le cueste su
cargo si decide no cooperar con las investigaciones del Congreso sobre sus
presuntos vínculos con Rusia, algo que algunos miembros de la Cámara esperan
que suceda.
Por su parte, William Kristol, quien
trabajó como jefe de personal del vicepresidente Dan Quayle bajo la
presidencia de George H. W. Bush, cree que ha habido un cambio razonable
en la visión sobre la destitución de Trump."Hay entre un 1 % y un
50% [de posibilidades de que sea revocado]", señala.