BRASIL INGRESA A UNA ETAPA DE CONVULSIONES

Brasil va entrar em una época de manifestaiones sindicales y sociales, dice sociólogo.
El Profesor Ricardo Antunes analisa el mercado de trabajo en Brasil y en el mundo
Jornal do BrasilPamela Mascarenhas

El proyecto de reforma laboral señalado por el actual gobierno brasileño es una “imposición de los intereses financieros que dirigen la economía del país”, apunta Ricardo Antunes, profesor de Sociologia del Trabajo de la UNICAMP (Universidad Estatal de Campinas) y autor de diversos libros sobre el tema, entre los cuales destacan “Sentidos del Trabajo” y “¿Adiós al trabajo?”, ambos publicados en Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, India, España e Italia. “El escenario que vamos a enfrentar en los próximos dos trimestres es desalentador y va hacer con que el movimiento sindical y los movimientos sociales luchen ardorosamente”.
En entrevista con el JB (Jornal do Brasil) en la noche del miércoles 31, Antunes trazo el camino que el mercado laboral ha venido siguiendo en el mundo, y como los trabajadores han procurado organizarse para lidiar con los nuevos escenarios e realizo también una lectura de la situación brasileña en medio de la crisis económica y política.
 “Vamos a ingresar en una época de confrontación social, de manifestaciones sindicales y sociales”, destaco Antunes, “el periodo que va desde 2016 hasta 2018 será una sucesión amplificada y articulada de crisis sociales y políticas”.

En ocasión de su toma de posesión, el presidente Michel Temer destaco que va “modernizar la leyes laborales, para garantizar los actuales y generar nuevos empleos”, Para Antunes, tal modernización abre camino para una serie de cambios “profundamente destructivos para la clase trabajadora”.
“Estamos en el peor momento. Ningún Gobierno que destruye derechos dice que va a destruirlos, si dijese voy a realizar un verdadero saqueo sufriría un gran repudio. Entonces, la gran alquimia, la gran falacia es decir que va a crear nuevos derechos destruyendo derechos”.
La entrevista por extenso:
JB.- la semana pasada, el entonces presidente interino defendió la propuesta de reforma laboral, con el argumento de que la intención no sería quitar derechos sino mantener empleos. También informo que debería enviar la propuesta de reforma laboral e de reglamentación del proceso de tercerización al Congreso. Hoy miércoles prometió “modernizar la leyes laborales, para garantizar los actuales y generar nuevos empleos”. El año anterior, cuando conversamos, usted enfatizo que el proyecto de tercerización aprobado por la Cámara de Diputados generaría esclavos modernos, y que era imperioso derrotarlo. ¿Dónde nos encontramos ahora?
Ricardo Antunes.- Estamos en el peor momento. Ningún Gobierno que destruye derechos dice que va a destruir derechos. Acabamos de ver, en Francia, al gobierno de Hollande iniciar un proceso de destrucción de una parte importante de derechos laborales, sosteniendo que no iba a destruir derechos.
La victoria parlamentar que consolida el “golpe”, en el sentido parlamentario del término, que se consolido con la destitución de Dilma hoy miércoles, abre camino a una serie de cambios que son profundamente destructivos para la clase trabajadora.
Primero punto, el principio fundamental del gobierno de Temer es “negociar sobre lo legislado”.  El proyecto “Puente hacia el Futuro”, que en verdad es un atajo hacia el abismo social, establece que va haber negociación sobre lo legislado sin pérdida de derechos. Solo que es imposible establecer el primado de la negociación sobre lo legislado sin reducir derechos. La idea del gobierno no es avanzar sobre los derechos sino reducir los salarios, flexibilizar la jornada de trabajo, intensificar el banco de horas y provocar reducción de la jornada laboral con reducción de salario.
Entonces, es evidente que ese precepto debilita al conjunto de la clase trabajadora y corroe sus derechos. Aun en los sindicatos que tienen alguna fuerza, la perdida será menor, pero será perdida. No existe negociación sobre lo legislado en condiciones de crisis que beneficie a la clase trabajadora.
El resultado de este proceso es que, junto con la negociación de lo legislado, viene la idea de avanzar en el sentido de la tercerización del trabajo. Dicha tercerización es presentada por el gobierno como un camino para crear empleos, pero eso es una falacia enorme.
Hoy un gran número de trabajadores, unos 12 millones, están tercerizados, trabajan en promedio más horas semanales que los sindicalizados y reciben menos. Siendo así, la matemática es simple, donde existe cuatro trabajadores sindicalizados, van a querer substituirlos por dos trabajadores tercerizados.
O sea, la tercerización desemplea. Empleo 12 millones, pero desempleo 15 o 16 millones, en condiciones más adversas, porque los salarios son significativamente menores y en condiciones laborales que frecuentemente burlan la legislación laboral.
El resultado de esta propuesta del gobierno es destruir la CLT (Consolidación de Leyes Laborales), es destruir lo que la clase trabajadora considera su Constitución, porque desde su implementación en 1943, proyecto un conjunto de derechos sociales del trabajo.
El IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística) publico que estamos con un 11,6% de desempleo, lo que significa unos 12 millones de desempleados. Estos datos minimizan el problema, porque ya sabemos que un trabajador que en cierto periodo no busca más empleo, porque no lo encuentra, desaparece de las estadísticas como desempleado. ¿Por qué ya no busca empleo? Porque es muy caro, trabajoso, arduo y difícil buscar empleo por dos, tres, cuatro, cinco días. Necesita dinero para salir, alimentarse, y al final del día vuelve de una jornada extenuante sin ninguna respuesta positiva. Un mes después el trabajador desiste, porque percibe que no hay puertas abiertas. Desaparece de las estadísticas como desempleado. Lo mismo ocurre con aquel que trabaja algunas horas por semana. Existe una masa enorme de desempleados y subempleados que las estadísticas no contemplan.
Por esa razón el proyecto es nefasto, es una imposición de los intereses financieros que dirigen la economía de nuestro país. Este proyecto alcanza a bancarios, metalúrgicos, trabajadores de call-center, periodistas, profesores, el conjunto de trabajos acaba teniendo como resultante un gran debilitamiento.
No existe ninguna investigación seria, rigurosa y con criterio científico que demuestre las ventajas de la tercerización. Aquellos que defienden la tercerización como ventajosa son la FEBRABAN (Federación Brasileña de Bancos), las federaciones de las industrias, etc.
No es por casualidad que, algunas semanas atrás, el presidente de la Confederación Nacional de Industrias haya cometido el absurdo de proponer que la clase trabajadora brasileña pudiese tener una jornada laboral de hasta 80 horas por semana, sosteniendo en un error grotesco, que así era en Francia. Es un error, porque Francia es un país donde, aun cuando el gobierno de Hollande esté intentando destruir parte de esos derechos, los trabajadores consolidan derechos y, en segundo lugar, muestra hasta dónde puede llegar el sueño de sectores del empresariado industrial que pretenden recuperar formas modernas de esclavitud laboral.
Los diarios de hoy muestran también que hasta el número de trabajadores autónomos, los llamados “emprendedores”, retrocedió en este último trimestre porque el desempleo no solo alcanzo al empleo formal sino que también están cerrando actividades pequeñas, creadas por aquellos trabajadores que creyeron en el llamado “emprendedorismo”, percibiendo que en un contexto de crisis es mucho más difícil sobrevivir. Y la media salarial también se contrajo en este último trimestre. Este escenario es muy desfavorable para la clase trabajadora.
JB.-  Como analiza el argumento que sostiene que es necesario reformar las relaciones laborales porque la CLT ya está perimida y porque sería necesario reducir los costos de producción para estimular la economía.
Ricardo Antunes.- este es un discurso típico del consenso de Washington en los inicios de los años noventa, cuando sostenía que “era necesario privatizar todo, desregular todo para que hubiera crecimiento y expansión”, y tenemos como consecuencia no solo destrucción sino también mayor desempleo y mayor empobrecimiento de la población. Porque exactamente donde ese sistema se expandió, mas destruyo.
Voy a dar un ejemplo emblemático. En Inglaterra existe, ya hace un cierto tiempo, un sistema de contratos llamados contratos de cero horas. Este contrato se aplica a trabajadores de la salud como enfermeros, médicos y también a periodistas, transportistas de pasajeros, electricistas, etc. ¿Cómo funciona? El trabajador tiene un contrato de cero horas lo que significa que no tiene una jornada fija pero tiene que estar a disposición de los llamados. Si en el día no recibe algún llamado, no tiene trabajo, si lo llaman solo va a cobrar por el llamado que recibió. Él va a cobrar por el horario que trabajo.
Eso, evidentemente, es un ejemplo cabal de la brutalidad de las nuevas modalidades laborales que consideran a los trabajadores calificados, como disponibles full time para el trabajo, y solo percibiendo remuneración cuando efectivamente trabajan. Esto fue facilitado en gran medida por el trabajo digital online, que hizo que trabajadores asalariados de la tecnología de la información, e de tantos otros sectores, munidos de un celular, estuvieran a disposición completa para el trabajo, aun cuando dicha disponibilidad tenga como resultado una remuneración precaria y frecuentemente insuficiente.
Los empresarios sostienen que el trabajador acepta el trabajo cero horas porque lo desea. Es verdad, pero acepta porque no tiene otro trabajo. El trabajador, cuando está desempleado, acepta un trabajo en el que recibe cualquier cosa, en un sentido cada vez más degradante. Y esta realidad es impulsada por la tercerización, por la flexibilización total del mundo del trabajo.
En el Reino Unido, esta realidad ya llega a los hogares de 1 millón de trabajadores. El problema es grave, y tiene un intenso debate en los sindicatos porque es una forma moderan de esclavitud laboral del trabajo online. Si se combina esta forma de esclavitud online con la precarización del trabajo manual offline, el cuadro es bastante negativo.
JB.- ¿Cómo queda la acción sindical en este contexto?
Ricardo Antunes.- Son dos elementos importantes. Primero, donde hay resistencia sindical, los empresarios no consiguen implementar reformas con esta intensidad. Por ejemplo, Francia, que tiene tradición de lucha sindical, Alemania, que también tiene sindicatos fuertes, consiguen impedir la intensidad de esas medidas de desregulación del trabajo. En Inglaterra, por el contrario, donde el neoliberalismo fue devastador, muchos sindicatos fueron profundamente afectados. En los Estados Unidos y en otros países, todos ellos son neoliberales y algunos son más devastadoramente neoliberales, como inclusive fue el caso del neoliberalismo inglés, un verdadero laboratorio de neoliberalismo en Europa, con Margaret Tatcher y luego con John Major.
Donde los sindicatos son más fuertes, la resistencia es mayor. Ahora, la defensa de esas medidas por el gobierno brasileño es antisindical, apunta a disminuir la solidaridad entre los trabajadores, creando situaciones donde no logren preservar lazos de solidaridad. Porque, la tercerización es una contratación entre las empresas, la contratante y la contratada, en el cual la empresa contratada ofrece los trabajadores que son solicitados por la empresa contratante. Entonces no existe un vínculo de empleo entre la empresa y los trabajadores que trabajan en ella. Esto permite toda gama de burlas y fraudes de derechos y dificulta la organización sindical, en la medida en que existe una tendencia a la individualización de las relaciones de trabajo. Esta exacerbación de las relaciones individualizadas entre empresa tercerizada y trabajadores, tiende a debilitar bastante a la organización sindical.
Por tanto, es vital que los sindicatos comprendan esto. Para trazar un paralelismo, del siglo 19 al 20, cuando las empresas dejaron de ser tradicionales, de empresas de origen manufacturero se convirtieron en grandes empresas industriales, los sindicatos dejaron de ser sindicatos de artesanos, y fue creado el sindicato de la gran industria. Hoy los sindicatos están viviendo un desafío semejante pero más profundo.
En lugar de las grandes empresas tayloristas y fordistas del siglo 20, hoy esta idea de que cada uno debe tener una relación de trabajo con una empresa que contrata, sin mediación del colectivo, está obligando a los sindicatos a reconfigurar, a rediseñar las formas de organización sindical. Esto no conducirá a la eliminación de los mismos pero si a una necesidad imperiosa de reorganización.
Hoy, las empresas matrices, las empresas centrales, tienen su marca y van tercerizando su producción en varios lugares del planeta. Apple, por ejemplo, tiene como gran empresa montajista en China a Foxconn que a su vez tiene filiales en Brasil. Esto crea una dificultad porque la Foxconn realiza el montaje de los productos Apple, pero no aparece la marca Foxconn sino la marca de Apple. Y no todos saben que Apple es montada por Foxconn.
En 2010, en la Foxconn de China, filial de Shenzhen, los salarios eran entre 100 y 200 dólares, dependiendo del nivel de hora extra, hubo unas 17 tentativas de suicidio de trabajadores por estrés y sobreexplotación laboral. Lo que condujo a una protesta generalizada, que incluso alcanzo a Apple, porque no solo se presionaba a Foxconn sino también a Apple. Entonces, ¿qué es la Foxconn? Una gran empresa transnacional de tercerización global. Es verdad, que, en el caso de China no hay sindicatos libres lo que ha conducido a la clase trabajadora de ese país a pensar en alternativas, a pensar en otras formas de movimiento.
JB.- Usted también ha comentado sobre el potencial de cambio que trae aparejado el proyecto de tercerización, de rebelar a los trabajadores.
Ricardo Antunes.- hay ejemplos de empresas de call center e telemarketing donde se han registrado manifestaciones y huelgas. Por ejemplo, lo de la Foxxconn que cite, con suicidios y explotación, eso vale para muchas otras empresas similares. Lo que ha conducida a diversas formas de rebelión.
El sindicato es una herramienta fundamental de defensa de la clase trabajadora. Los sindicatos tienen que representar, porque si no lo hacen, esos trabajadores van a buscar otros caminos, otra forma de manifestar la rebeldía, de luchar, sea en el plano sindical, sea haciendo huelgas, etc.
JB.- ¿Usted puede hablar sobre la cuestión del desempleo que ya se venía esbozando debido al agotamiento de un ciclo económico, y el desempleo que podría sobrevenir ahora; y sobre la precarización laboral que ya teníamos antes en Brasil?
Ricardo Antunes.- Tuvimos en Brasil entre 2003 y 2013 un crecimiento expresivo de los empleos porque el país tuvo en ciclo de expansión económica fuerte. Sucede, entre tanto, que, a partir de 2013 y 2014, la crisis económica global pasó a tener repercusiones más profundas especialmente en los llamados BRICS, China, India, Rusia, Brasil y África del Sur. Este primer movimiento asociado a una serie de equívocos que venían siendo practicados por la política económica vigente, acabó llevando al agotamiento del ciclo, y a un cuadro de situación donde el mito del país de gran crecimiento y expansión comenzó a zozobrar.
En Brasil comenzamos a tener, entonces, a partir de fines de 2014 e inicios de 2015, una acentuación de las tendencias declinantes y un fuerte resurgimiento del desempleo. El gobierno de Dilma busco un ajuste bastante nefasto, comandado por Joaquim Levy, que era el segundo de un gran banco brasilero, o sea, estaba completamente imbuido de un proyecto neoliberal de desregulación del trabajo y de un ajuste fiscal privatista, que disminuyo los activos líquidos del Estado.
Ese brutal ajuste fiscal retrajo fuertemente la economía, porque fue exactamente la receta utilizada por el sistema financiero para preservar el superávit primario, primero pagar intereses de la deuda y después intentar un nuevo ciclo de expansión. Cuando el gobierno de Dilma entra en profunda crisis política, se implementa también una política recesiva, haciendo que aquella tendencia declinante se acentuase y el desempleo pasara a aumentar.
Cuando sube el gobierno de Temer comienza a tomar una serie de medidas claramente apuntadas a la desregulación del trabajo y a gerenciar una política de represión para desincentivar a la producción con el consecuente aumento del desempleo.
El crecimiento del desempleo que estamos presenciando en este último trimestre –mayo, junio y julio- es, por un lado saldo de las medidas tomadas por el ministro banquero Levy en el primer año de gobierno de Dilma y por el otro, de medidas del ministro, también banquero, Henrique Meirelles en el gobierno Temer. El resultado es que hoy tenemos unos casi 12 millones de desempleados, cuando en verdad los niveles son mucho mayores. En este contexto las medidas del Banco Central fueron mantener las tasas de interés elevadas. Altas tasas significan remuneración para el sector financiero y los recursos son drenados para garantir el superávit primario, y el Estado perdió aquel impulso que daba para el incentivo de nuevos empleos.
Por eso es que cualquier análisis serio reconoce que el escenario que vamos a enfrentar los próximos dos trimestres es desalentador y va a generar que el movimiento sindical y los movimientos sociales luchen con ardor para impedir que esas medidas sean aplicadas.