Aborto y misoprostol: la
trama que dejó al descubierto la polémica por la clase abierta
Por Guadalupe Vázquez
12 de septiembre de 2016
El aborto
farmacológico era, hasta la semana pasada, un secreto a voces entre
ginecólogos, farmacéuticos y organizaciones pro-aborto. Sin embargo, a raíz de
la polémica charla llevada a cabo por militantes del partido Nuevo Encuentro en
el colegio Carlos Pellegrini, en donde habrían fomentado esta práctica,
el misoprostol –la droga legal que puede ser utilizada para
interrumpir embarazos no deseados- quedó en el centro de la escena.
El
misoprostol es el principio activo de un medicamento que se utiliza como
protector gástrico, para la prevención de úlceras, en especial en pacientes que
deben consumir antiinflamatorios por lapsos prolongados. Uno de sus efectos
adversos es que provoca contracciones uterinas que pueden expulsar el producto
gestacional, por lo que no debe ser suministrado durante el embarazo, a menos
que se busque interrumpirlo o desencadenar el parto.
De hecho, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda su uso en su Manual
de Práctica Clínica Para un Aborto Seguro, bajo supervisión médica. Entre
sus ventajas, enumera: evita la cirugía, simula el proceso de pérdida de
embarazo, puede ser controlado por la mujer y puede ser realizado en domicilio.
Entre sus desventajas se encuentran la posibilidad de hemorragia y calambres,
el tiempo que puede llevar consumar el aborto –horas y hasta días-, y
que incluso puede no dar resultado o producir un resultado parcial (su tasa de
éxito es del 80%).
Ya en 2012, Ediciones Madres de
Plaza de Mayo imprimió el libro “Cómo hacerse un aborto con pastillas”
En países donde el
aborto está penalizado, como en la Argentina, muchos médicos, ante la consulta,
optan por informar a sus pacientes sobre la existencia del medicamento pero
evitan recetarlo, y otros lo recetan disfrazando el diagnóstico bajo una
gastritis o un embarazo anembrionario. "En
este tipo de embarazos donde no hay embrión, o en presencia de huevo muerto o
retenido es legal el uso de misoprostol, así como también luego de abortos
naturales o espontáneos" , cuenta la ginecóloga Andrea
Landeira. "Se utiliza para evitar el raspado del útero, que es un
procedimiento quirúrgico y, como tal, conlleva más riesgos. También se puede
usar para inducir el parto, en lugar del goteo de oxitocina, pero no es
conveniente ya que no permite controlar las contracciones".
"Yo
me hice un aborto con misoprostol", confiesa Paula, 36 años, gerente de
marketing de una empresa (el nombre fue cambiado para preservar su identidad).
"Fue en 2012. Hacía sólo dos meses que estaba saliendo con alguien y no me
pareció responsable tener un hijo en esas circunstancias. Llevaba 6 semanas de
embarazo cuando me enteré y le pedí a mi médico referencias sobre alguien que
me pudiera ayudar. Me dijo que no conocía a nadie, pero que había una ONG
internacional que enviaba unas pastillas abortivas por correo".
La ONG se llama Women
on Waves (que significa Mujeres sobre las Olas) y es una organización
dirigida por una médica, dedicada a prevenir embarazos no deseados y abortos
insalubres alrededor del mundo. Su nombre viene del barco-hospital en el que
viajan, de bandera holandesa –país en donde el aborto es legal- y así se
acercan a las costas de países que no cuentan con esta opción, para
garantizarles a las mujeres el acceso a abortos en condiciones médicas de
salubridad. Al tener licencia para realizar este tipo de procedimiento de
acuerdo a las leyes holandesas, y al mantenerse en aguas internacionales,
evitan cualquier conflicto legal con países donde está penalizado. Creada en
1999, cuando todavía no se contemplaba el uso del aborto farmacológico, Women
on Waves comenzó tiempo después a enviar el medicamento por correo a
todo el mundo, luego de que la OMS lo incluyera como método seguro en 2003. En
su páginawww.womenonweb.com se puede
solicitar el misoprostol tras completar un formulario que es evaluado por un
médico. Además brindan información detallada de todo el proceso y líneas
abiertas de consulta. El medicamento se envía a domicilio, previo pago de una
donación que varía entre los 70 y los 90 euros, de acuerdo al poder adquisitivo
del país, según un índice internacional. En el caso de Argentina, la
donación debe ser de 80 euros, poco más de 1300 pesos.
En la Argentina mueren unas 400
mujeres por año como consecuencia de abortos clandestinos
Casualmente, ese el precio aproximado del misoprostol en nuestro
país, que aumentó significativamente en los últimos años (87%), más que el
promedio de otros medicamentos en el mercado (52%), en parte porque el
gobierno, alertado por el uso que se le viene dando, busca desalentar su
compra.
"Cuando yo lo compré
a principios de 2012 me salió menos de cien pesos –continúa Paula- era
totalmente accesible. De hecho, ni receta necesité. Como me dijeron
que si iba una mujer a comprarlo quizás me iban a pedir, lo mandé a mi novio y
nadie le pidió nada, como quien comprara un antiácido".
Sin embargo, a raíz
de la creciente difusión, ya no es tan fácil conseguirlo en las farmacias. De
tres locales que recorrió Infobae al azar, uno no lo
comercializaba, otro lo vendía con receta, y otro con receta y aclaración de
diagnóstico. Pero varios farmacéuticos admitieron que "en las farmacias de
barrio es más factible que lo den sin receta, tal como ocurre con los
antibióticos". También se puede conseguir por Internet, en sitios
de dudosa procedencia y sin ningún tipo de supervisión médica.
Según
cifras de distintas ONG –ya que no existen en el país estadísticas oficiales-
en Argentina mueren unas 400 mujeres por año como consecuencia de abortos
clandestinos. Más de una por día. Paula, en su desesperada búsqueda
de alguien que la pudiera ayudar a terminar su embarazo visitó una clínica
clandestina, en pleno Barrio Norte. "Clínica" es una forma de
decir: "Era un lugar oscuro y sucio. Me hicieron pasar a un consultorio en
donde entró una mujer y antes de siquiera explicarme nada me pidió que me
desvistiera para revisarme. Después me contó que esto lo hacían para asegurarse
de que quien hacía la consulta estuviera efectivamente embarazada, para evitar
posibles cámaras ocultas o alguien que los estuviera investigando. Recuerdo que
ni siquiera le pasó alcohol al plástico que cubría la camilla donde me revisó.
Cobraba 5 mil pesos –hoy cuesta entre 10 mil y 15 mil-. Me fui muy
angustiada. Llegué a mi casa y me quedé una hora bajo la ducha, del
asco que sentí. Por suerte no tuve que recurrir a ese lugar."
El aborto con
misoprostol tampoco fue fácil para Paula. "Toda
la situación fue bastante traumática. Fueron dos días haciendo reposo en casa
con intensos dolores abdominales y hemorragias, como si fuera una menstruación
pero mucho más fuerte. Después tuve que hacerme una ecografía para asegurarme
de que se había producido la interrupción, porque sino se corre el riesgo de
infecciones, como en un aborto espontáneo. Fue todo muy triste, no se lo deseo
a nadie. Y eso que yo tenía recursos económicos. No me puedo ni imaginar la
situación de las mujeres que no los tienen".
--
Para suscribirte a este grupo, envía un correo electrónico a: politicaG+subscribe@googlegroups.com
Para suscribirte a este grupo, envía un correo electrónico a: politicaG+subscribe@googlegroups.com

