LA AUTODESTRUCCION
LA AUTODESTRUCCION
Cabe hacerse la pregunta de si las
permanentes denuncias públicas que hace la seudo oposición y el oficialismo
que, en apariencia, no tienen la misma acogida o el correlato a su gravedad en
los órganos judiciales, ¿cumplen la función pro
justiciable a la cual están destinadas o terminan naturalizando los delitos
cometidos por los denunciados?
Podría
hacerse un parangón entre lo citado y la contaminación auditiva ambiental,
cuando se escucha un sonido diferente y/o más fuerte a los habituales, suele
llamarnos la atención y movernos a investigar su origen, máxime si su potencia
es de muchos decibeles y altera considerablemente el medio ambiente.
Ahora
bien, si ese sonido se repite con significativa asiduidad, provocará un
acostumbramiento, particularmente en nuestra audición, por lo que su constancia
acabará haciéndolo habitual y en algún momento dejaremos de considerarlo ajeno
a nuestra relación con los otros sonidos del medioambiente que nos circunda.
Así sucede con las ‘denuncias’ a las que ya
nos han acostumbrado los sicofantes y querulantes que
forman parte de la seudo oposición política y del oficialismo gubernamental.
La sociedad ya no las ‘escucha’, sólo las
‘oye’ y las registra como parte de la habitualidad, restándole importancia e internalizándolas como una figura más en el cuadro de la
cotidianeidad, más aún, cuando la prensa amarillista y mercenaria de todo
estipendio pone más énfasis en la propia denuncia, como acto publicitario, que
como prolegómeno de un proceso judicial que debería reflejar la gravedad de los
actos avisados con pauta tan estentórea como comercial.
Así, todo termina en agua de borrajas; en
una palabra, la comunidad empieza a considerar las denuncias como un simple
acto de agresión hacia el oponente, ya vengan de la seudo oposición o del mismo
régimen de La Rosada,
y cuando esto se naturaliza se licua toda posibilidad ulterior de hacer
Justicia.
La mesa chica K necesitaba balancear el peso
de las acusaciones de que era objeto el gobierno por parte de algunos
politicastros que, por otra parte, las usan para sostenerse en la cresta de la
ola mediática, entre ellos el sicofante Sanz, la querulante
Carrió y sus epígonos de la recua pintarrajeada. Ya
no le alcanzaba con los escatológicos Hannibal F., Kunkel, Conti, D’Elía, De Petri, Milani, Hebe y Estelita, entre otros, por lo que trajo al
más lenguaraz, pero no por ello menos mendaz, el profeta Kapitanich.
En una palabra, la Argentina está parada
sobre una MENTIRA de dimensiones desconocidas, abonada cotidianamente desde La Rosada, la ‘manzana de la
venalidad’, el Palacio de la
Injusticia, los organismos del Estado, lo que queda de los
partidos políticos, la prensa amarillista y mercenaria de todo estipendio y
cuando imbécil y mediocre circula por el país hablando como si supiera y
sumando más guano al estercolero.
La
pérdida de la capacidad de asombro y, por ende, de sensibilidad respecto a
determinadas situaciones que hasta hace no muchos años considerábamos de ralea
delictual, es el fiel indicador de que nuestra sociedad se está habituando a
ser sometida por un gobierno espurio desde donde se lo mire, que ha logrado que
su prédica mendaz y su accionar cuasi criminal sean vistos como algo
absolutamente normal y se hable de ello con una indiferencia rayana en la
complicidad.
Hablar con total naturalidad de los
acontecimientos que sufre la sociedad nacional, desde la acefalía
gubernamental, pasando por el vaciamiento de las arcas del Estado, por la Injusticia manifiesta y
terminando por la retahíla de mendacidades espetadas diariamente por el
lenguaraz de la mesa chica K y esténtor profesional Kapitanich,
es el síntoma más evidente del estado de descomposición en que se encuentran
nuestros depauperados valores sociales.
Un pueblo sin escala de valores está
predestinado a desaparecer, porque lleva en sí mismo el germen de su propia
destrucción.
“Cuando los pueblos agotan su paciencia, hacen
tronar el escarmiento”.
Querulante: Falso renunciante reincidente que adopta esta
personalidad
como modo de vida.
05-02-2014