LA ENERGIA EN EL SIGLO XXI

LA ENERGÍA EN EL SIGLO XXI

     El menú energético en el siglo actual es muy variado; por lo que una generación utilizando todos los sistemas es lo mas apropiado. El error que suele cometerse es creer que todas las alternativas pueden cubrir todas las expectativas.
     En un territorio tan vasto como el nuestro debe llevarse adelante con seriedad un estudio de las diferentes potencialidades de cada región y, fundamentalmente un mapa del consumo en el que debe establecerse la siguiente escala
         A: Grandes centros urbanos con alta concentración industrial.
         B: Grandes centros urbanos con baja concentración industrial.
         C: Ciudades basadas en el turismo.
         D: Ciudades centro de servicios de zona agrícola.
         E: Poblaciones medias con economía primaria.
         F: Poblaciones dormitorio.
         G: Pueblos con economía de subsistencia.
         H: Explotaciones agrícolas medianas y pequeñas.
         I: Viviendas rurales.

     Ahora bien, el Sistema Interconectado Nacional debe proveerse de energía basada en las instalaciones hidroeléctricas y nucleares y destinarse a los ítems A y B. En cuanto al C y D serán provistos por este sis-tema en tanto no posean un modo local de hacerlo.
     El resto deberá ser provisto por las energías alternativas (eólica, solar, geotérmica, hidráulica en menor escala y, en algún caso, térmica).
     No tomo en cuenta la mareo motriz hasta tanto no tengamos bien delimitado el peregrinar de las ballenas. En aquellos sectores donde no se apareen se instalará una usina.
     Las llamadas energías alternativas son muy útiles para ciudades pequeñas y medianas que, sumadas, son una parte importante del consumo. Si nos trazamos como objetivo que los ítems D al I generen su propia energía habremos ganado una gran batalla.
     Para ello debemos aprovechar cada oferta de la naturaleza, por un lado; y ofrecer una línea de créditos de muy bajo interés para la propia generación.
     En lo que respecta a la energía hidroeléctrica es imprescindible potenciarla, pero bajo dos condiciones fundamentales:
     1: No construir mas centrales bi-nacionales.
     2: Asegurar el caudal de agua de las represas.
     Para el primer caso no hay mucho para explayarse luego de la traumática construcción de Yaciretá en lugar equivocado sumado al también equivocado lugar de Itaipú. Con la diferencia que nosotros nos “equivocamos” por el negociado de las tierras inundadas y Brasil por una cuestión geopolítica; ya que de esa forma condicionó las represas del Alto Paraná y puso bajo su órbita a Paraguay. Allí solo nos queda construir Paraná Medio íntegramente argentina.
     Por el otro río solo queda no interesarnos en las represas del medio y alto Uruguay. En el caso de construirlas levantaríamos la cota que es lo que Brasil necesita para erigir el canal navegable por el río Quaral hasta la laguna donde se encuentran los puertos de aguas profundas. De lograrlo no solo tuerce el eje norte-sur de los ríos del sur del continente que todos desaguan en el estuario del Plata, sino que lo transforma en oeste-este para llevar medio país a su órbita.

     El otro punto es mas delicado porque todo depende de nuestra decisión. La Argentina tiene dos cuellos de botella a la hora de planificar su desarrollo. Uno es la insuficiente cantidad de hierro, por lo que debe considerarse estratégico y la mala distribución del agua.
     Se da el hecho absurdo de una gran seguía y a quinientos kilómetros una inundación. Es tanta la inoperancia que existe en este tema que en la provincia de Buenos Aires llevan el excedente hacia el mar; sin tener en cuenta que también arrastra los sedimentos que dan fertilidad al suelo. Hace ciento cincuenta años Lo descubrió Florentino Ameghino analizando la tierra que llegaba a los ríos Paraná y de la Plata y anticipó lo que fi-nalmente aconteció; la desertificación del oeste de de la provincia.
     En nuestro Plan Maestro para el siglo XXI tenemos contemplado la canalización navegable de los ríos
          1: San Francisco-Bermejo-Salado del Norte-
          2: Dulce-
          3: Primero-Segundo-
          4: Cuarto-Tercero-Carcarañá-
          5: Quinto-Salado del Sur-
          6: Negro-
     Ello implica la instalación de 274 esclusas que generarán 17.104 Mw/año y la redistribución del agua a través de 7.000 kilómetros de acueductos; parte de ella para sostener represas que producen energía.
     Para quienes sostienen que es inviable económicamente, los invito a vivir en una comarca que depende de un embalse vacío, que no produce riego ni electricidad. Basta de medir todo con el costo-beneficio sin especificar con claridad que sostener una comarca ubicada en determinada región puede ser geopolíticamente imprescindible. Aquí el costo-beneficio se mide de otra forma.
     No hay panaceas ni soluciones mágicas ni yacimientos que salvan naciones; solo hay trabajo a conciencia y planificación sobre bases reales. La riqueza de una nación no se mide solamente por la riqueza de sus recursos naturales; es fundamental la calidad de su población, la capacidad de adaptarse a las circunstancias y por sobre todo el orden y la planificación.
     Así como se mide geopolíticamente un país ubicándolo en el centro de un círculo para observar su influencia en la región; debemos medir todas nuestras fuentes de energía para conocer nuestra ubicación.
     Energía tenemos en el subsuelo, a superficie o en la atmósfera; todo debe ser utilizado con criterio y ordenadamente para que de forma armónica confluyan en un solo objetivo; amalgamarse con la energía de millones de seres humanos para construir un país en conjunción con la naturaleza humana y divina.
     No lograrlo significa que debemos ajustar algunas variables; no in-tentarlo denota conformismo con el fracaso actual.

19-06-2012